Un fallo reciente de una jueza de Trelew, Chubut, volvió a poner sobre la mesa una discusión que la Justicia empieza a tomar con más seriedad: el cuidado de los hijos tiene un valor económico concreto, aunque quien lo ejerza sea un familiar.
La abogada especialista en derecho de familia Florencia Collinet (MP 4187) analizó el caso en el programa de streaming Día Siete, transmitido por Misiones Online. En esa causa, una pareja pagaba un canon mensual a la abuela materna por cuidar a su hijo mientras ambos trabajaban. Cuando se separaron, el padre se negó a seguir abonando, argumentando que la abuela debía hacerlo «por amor».
La jueza no lo entendió así. Según explicó Collinet, el razonamiento judicial fue claro: «Si esta persona no estuviera cuidando de sus hijos, ustedes tendrían que contratar una niñera o llevarlos a una guardería, por lo cual se traduciría también en un aporte económico». La sentencia obligó a ambos padres a continuar pagando a la abuela un monto equivalente al costo de esos servicios.
El fundamento legal es el artículo 660 del Código Civil, que reconoce el valor económico del cuidado personal cotidiano. Collinet señaló que la misma lógica podría aplicarse al cuidado de personas mayores: cuando un hijo asume todas las tareas de atención de un padre anciano, los hermanos que no participan podrían ser intimados judicialmente a contribuir económicamente. La abogada mencionó como ejemplo el caso de una adulta mayor con gastos mensuales de 700.000 pesos que su obra social no cubre, frente a una jubilación mínima de 350.000 pesos.
Collinet también repasó un caso de Corrientes donde un padre solicitó que la madre aportara la mitad de los gastos de la fiesta de 15 de su hija: un salón de 4 millones de pesos y un DJ de casi un millón. La madre, acompañante terapéutica, no podía afrontar esas sumas. La jueza valoró el cuidado que la mujer brindaba a la menor, quien tenía un retraso madurativo, y resolvió que esos gastos no eran necesarios. «Cuando no se puede, no se puede», resumió la abogada.
En cuanto a las actividades extracurriculares, Collinet explicó que se trata de gastos extras que deben acordarse entre ambos padres, considerando no solo el costo económico sino también quién se encarga de los traslados. Recomendó priorizar una o dos actividades y ponerse de acuerdo antes de anotarlos. «Quién va a los actos escolares es un gran tema de pelea. Todo siempre hay un pequeño inconveniente y eso va desgastando no solamente a los adultos, sino también tiene un gran desgaste emocional para los menores», advirtió.
Sobre el viaje de egresados, aclaró que no es un gasto obligatorio, aunque un padre puede reclamar judicialmente que el otro contribuya. En ese caso, el juez evaluará los ingresos de ambas partes. «Acá todo es siempre sobre prueba. Si yo digo que vos podés porque trabajás en tal lugar y demuestro tus ingresos, el juez te va a llamar y te va a decir, ‘señor, usted puede o no puede'», señaló.
Finalmente, Collinet advirtió sobre el daño que generan las expectativas incumplidas en los chicos. «Escuché un caso donde un papá hoy viajaban y ayer le dijo, ‘no pagué el viaje’. La madre tuvo que salir a pedir préstamos. No generar la expectativa del menor, hablarle con realidad», recomendó.
Con informacion de Misiones Online.