El mercado cambiario cerró junio con una suba del dólar cercana al 5%, casi el doble de lo que habrá subido el índice de precios minoristas en el mismo período. Los analistas proyectan una inflación mensual inferior al 2% para junio, lo que marcaría la desaceleración más pronunciada de los últimos meses. Sin embargo, advierten que el movimiento del tipo de cambio introduce nuevas presiones de cara al segundo semestre.
En el plano de los servicios regulados, el secretario de Energía y Minería, Daniel González, confirmó que el incremento del 3% en las facturas de gas de este mes tiene dos componentes: la mitad corresponde a inflación de períodos anteriores y la otra mitad al costo del gas, que se encuentra dolarizado. El funcionario reconoció que la suba del tipo de cambio en junio incidió directamente en ese ajuste.
En las mediciones de alta frecuencia, el economista Fernando Marull detectó una aceleración en la última semana del mes: el índice semanal trepó al 0,9%, contra el 0,3% y 0,4% de las semanas previas. Aun así, Marull mantuvo su estimación para el IPC de junio en 1,8% y señaló que la capacidad de traslado del dólar a los precios será limitada, dado que las empresas necesitan sostener las ventas. Además, vinculó la suba de la divisa a un fenómeno global de fortalecimiento del dólar, descartando factores locales como el cobro del aguinaldo o los viajes al exterior.
Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, proyectó que el reacomodamiento cambiario se profundizará en la segunda mitad del año. Estimó que la inflación mensual se ubicará entre el 1,5% y el 2%, impulsada por una menor oferta de divisas ante la caída del saldo comercial y la reducción en la emisión de Obligaciones Negociables, más una mayor demanda de cobertura por el calendario electoral. Su consultora sostiene que la proyección en torno al 2% mensual se mantendrá hasta fin de año, combinando la suba cambiaria, un posible freno en la esterilización de pesos por parte del Tesoro y el BCRA, una política de ingresos más laxa y las compras de reservas del Banco Central.
Javier Okseniuk, de la consultora LCG, coincidió en que el impacto del dólar será real pero acotado. Explicó que los incrementos se trasladarán primero a los precios mayoristas y a los bienes importados o transables, y luego a los minoristas en función del nivel de actividad y el consumo. Subrayó que la velocidad de la desinflación dependerá de cómo se articulen las estrategias monetaria y cambiaria en los próximos meses.
Ramiro Tosi, de Sudamericana Visión, recomendó seguir el índice de inflación mayorista que se publicará el 17 de julio para medir con más precisión el traslado cambiario. Sin embargo, relativizó el impacto en el índice final al señalar que el rubro Alimentos y Bebidas, que representa casi el 28% del IPC, viene mostrando una desaceleración que actuaría como contrapeso. Tosi también descartó que la brecha entre el dólar y la inflación observada en junio se repita de manera sostenida: los mercados de dólar futuro proyectan una cotización de $1.650 para diciembre, lo que implicaría una suba cambiaria del 13% para el resto del año frente a una inflación estimada de entre el 8% y el 10%.
Con informacion de Misiones Online.