El brote de ébola que golpea el este de la República Democrática del Congo (RDC) dejó de ser un problema confinado a ese país. El virus ya cruzó la frontera hacia Uganda y la agencia sanitaria de la Unión Africana colocó en situación de «alto riesgo» a diez naciones de la región: Angola, Burundi, República Centroafricana, República del Congo, Etiopía, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania y Zambia.
El director general de Africa CDC, Jean Kaseya, explicó que la intensa movilidad transfronteriza en esa zona —marcada por rutas comerciales, desplazamientos de población y vínculos cotidianos entre comunidades— convierte al brote en un problema de escala regional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que la epidemia constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional, aunque aclaró que no alcanza los criterios para ser considerada una emergencia pandémica. El foco principal se ubica en la provincia nororiental de Ituri y representa el 17º brote de ébola registrado en la RDC desde que el virus fue identificado en 1976.
Un elemento que agrava el panorama es la cepa involucrada: se trata del virus Bundibugyo, una variante poco frecuente para la cual no existe vacuna aprobada ni tratamiento específico. La OMS indicó que la respuesta dependerá de herramientas clásicas de salud pública: detección temprana, aislamiento, rastreo de contactos, control de infecciones, entierros seguros y trabajo comunitario para reducir la desinformación.
En Uganda, las autoridades confirmaron tres nuevos casos —un conductor, una trabajadora sanitaria y una mujer congoleña—, lo que elevó a cinco el total de contagios en ese país. Todos están vinculados a la cadena de transmisión originada en la RDC.
La situación en el Congo es más grave. La OMS elevó el riesgo nacional a «muy alto» y contabilizó 82 casos confirmados y siete muertes confirmadas, aunque las autoridades sanitarias estiman que el número real podría ser significativamente mayor. En paralelo, se investigan alrededor de 750 casos sospechosos y 177 muertes bajo sospecha.
A la complejidad epidemiológica se suma la conflictividad social en las zonas afectadas. Según informó la agencia AP, un segundo centro de tratamiento en Mongbwalu, en la provincia de Ituri, fue atacado e incendiado por residentes, y 18 personas con sospecha de ébola huyeron del lugar sin ser localizadas. Un episodio similar ocurrió en Rwampara, donde familiares reaccionaron ante las restricciones para retirar el cuerpo de una persona presuntamente fallecida por la enfermedad.
La Cruz Roja Internacional advirtió que los entierros inseguros son uno de los principales motores de transmisión del virus y confirmó la muerte de tres voluntarios que habrían contraído el ébola durante tareas de manejo de cuerpos en Mongbwalu.
En respuesta, autoridades sanitarias de la RDC, Uganda y Sudán del Sur mantienen reuniones en Kampala para coordinar acciones conjuntas. La OMS señaló que ambos países activaron mecanismos nacionales de emergencia y reforzaron la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico de laboratorio y las medidas de prevención en centros de salud.
Por ahora, los organismos internacionales sostienen que el riesgo global sigue siendo bajo. Sin embargo, la combinación de una cepa sin vacuna, sistemas sanitarios frágiles, alta movilidad transfronteriza y resistencia comunitaria mantiene el escenario bajo observación estrecha. La prioridad inmediata es cortar las cadenas de transmisión antes de que el brote se extienda hacia otros países de África central y oriental.
Con informacion de Primera Edicion.