El Gobierno reglamentó el RIMI para inversiones en energía renovable en el agro: sin monto mínimo para pymes

Las pymes agropecuarias cuentan desde este martes con reglas claras para aprovechar el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) en proyectos de energía renovable y eficiencia energética. La Secretaría de Energía publicó en el Boletín Oficial la Resolución 161/2026, que reglamenta el alcance del programa para este tipo de inversiones en el sector agropecuario.

Uno de los puntos centrales de la medida es que estas inversiones quedan exceptuadas del monto mínimo general que exige el régimen para otras actividades. Al igual que ocurre con sistemas de riego y mallas antigranizo, los productores podrán presentar proyectos de menor escala y acceder igualmente a los beneficios. El único plazo que deben respetar es el de dos años para ejecutar las inversiones, tal como prevé el régimen en términos generales.

El RIMI ofrece dos herramientas fiscales: amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y devolución anticipada de créditos fiscales del IVA. El objetivo es facilitar la incorporación de infraestructura energética y acortar los tiempos de recuperación de la inversión.

Entre los bienes contemplados por la reglamentación figuran paneles solares fotovoltaicos, generadores fotovoltaicos de corriente alterna, aerogeneradores, turbinas hidráulicas, transformadores eléctricos, sistemas UPS, convertidores de corriente y sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, entre otros equipos detallados en el anexo de la resolución. La Secretaría de Energía aclaró que el listado podrá ampliarse con el desarrollo de nuevas tecnologías.

Para acceder a los beneficios, las empresas deberán estar inscriptas en alguno de los registros habilitados por la Secretaría de Energía —como el RENPER o el RENPALMA— o contar con el certificado de Usuario-Generador, según el tipo de proyecto.

La medida apunta a acompañar un proceso que ya viene avanzando en el sector: la adopción de energías renovables para reducir costos operativos y disminuir la dependencia de la red eléctrica, especialmente en actividades con alto consumo energético y en economías regionales donde el abastecimiento representa una porción significativa de los costos de producción.

Con informacion de AgroMisiones.