El IMiBio abrió sus puertas y mostró cómo trabaja para proteger la biodiversidad misionera

El Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) celebró su octavo aniversario el Día Mundial del Medioambiente con una jornada abierta a la comunidad. Stands con investigadores y actividades lúdicas orientadas a estudiantes fueron la propuesta para acercar a la sociedad el trabajo cotidiano de la institución.

Cecilia Miranda, directora de Investigaciones del IMiBio, explicó que los proyectos de la institución se organizan en torno a cuatro ejes: biodiversidad y ciencia, biodiversidad y salud, biodiversidad y sociedad, y biodiversidad y gestión de los recursos genéticos de la provincia.

«En base a estos cuatro ejes se plantean proyectos que son transversales, por ejemplo tenemos un cepario y un biobanco, en esos lugares resguardamos biodiversidad. Fuimos a la selva, a los pastizales y descubrimos ciertas especies y después seguimos investigándolas y así descubrimos su potencial para promover las pequeñas economías», señaló Miranda.

Uno de los ejemplos más ilustrativos es el proyecto de hongos comestibles. «Así surgió el proyecto de recolección de hongos comestibles, porque gracias al eje biodiversidad y ciencia descubrimos los hongos de nuestra zona y su potencial comestible. Pero también pasamos al eje biodiversidad y salud porque junto al Ministerio de Salud Pública somos la autoridad de aplicación de la Ley de Hongos Medicinales, pues nuestra provincia es una de las únicas del país en tener legislación que promueve el estudio de los hongos medicinales», detalló la investigadora.

El IMiBio cuenta con 15 investigadores, además de colegas asociados y pasantes. Entre sus líneas de trabajo también figuran la restauración de la selva paranaense, la recuperación de cuencas hídricas y un laboratorio de análisis que funciona como referencia del nodo Norte provincial. Ese laboratorio trabaja en conjunto con Salud Pública para el diagnóstico de dengue, zika, chikungunya, HPV, lepra, influenza, virus sincicial respiratorio y COVID.

Miranda también mencionó la articulación con otras instituciones en materia de salud animal: «muchas veces llegan animales de incautación y hay que ver su estado de salud, por lo que en colaboración con otras instituciones, como Güirá Oga, el Instituto de Biología Subtropical del CONICET y la UNaM hacemos muchos trabajos. También con el Ministerio del Agro, con charlas sobre recolección y producción de hongos para que los productores tengan otra salida económica».

La Selva Paranaense concentra el 52% de la biodiversidad de Argentina, y varias de las especies que alberga enfrentan riesgo de extinción. Un caso crítico es el de la mentita campera, una planta que solo crece en el Teyú Cuaré y de la que únicamente quedan dos ejemplares en estado natural, bajo la custodia del IMiBio.

Con informacion de Primera Edicion.