El doctor Ditmar Kurtz, investigador del INTA Corrientes, encendió las alertas sobre el impacto que podría tener el fenómeno de El Niño en la provincia vecina. Según explicó, los modelos meteorológicos internacionales son coincidentes: se viene un evento de gran magnitud que traerá un aumento significativo de las precipitaciones en el Litoral y el nordeste argentino.
«A veces es difícil que estos modelos predigan con mucha exactitud si va a llover 200 mm, 600 mm, 500 mm, depende de la zona, pero sí coinciden todos en que se va a desarrollar un evento de El Niño, lo que trae aparejado justamente la humedad en la atmósfera, más vientos, tenemos más precipitaciones con el impacto lógico que eso puede tener y tiene, de hecho, cada vez que se desarrolla en el Litoral, el nordeste de la República Argentina», detalló el especialista.
El punto de referencia del informe es el fenómeno de 1998, cuando entre abril y mayo el 58% de la superficie de Corrientes quedó cubierta por el agua. Kurtz señaló que la provincia tiene en condiciones normales un 38% de su territorio con agua —entre bañados, esteros y lagunas—, pero que hoy ese porcentaje está en apenas el 20% debido a cuatro años consecutivos de sequía.
«Hoy estamos en 20%, porque venimos de 4 años muy secos. O sea, nosotros tenemos exactamente delimitado, definido, mapeado, cartografiado dónde está el agua y dónde puede llegar si se llega a producir un fenómeno de características iguales al 1998», indicó.
Aunque el investigador consideró «poco probable» que la situación se replique de forma idéntica, advirtió sobre la posibilidad de que ocurra algo similar. La geografía de Corrientes —una provincia muy plana, salvo algunos sectores del centro-sur y el límite con Misiones— la hace especialmente vulnerable a las lluvias intensas.
«Cuando llueve mucho, tenemos el problema de la lluvia caída en el lugar que genera encharcamientos, tenemos anegamientos por agua caída en el lugar y aparte que se escurre de lugares más altos y tenemos inundaciones por desborde de lagunas, ríos y arroyos», explicó Kurtz.
Los efectos del fenómeno se intensificarán a partir de la primavera, cuando históricamente aumentan las lluvias en la región. Pero las consecuencias no se limitarían a las inundaciones: el exceso de humedad y los días nublados también perjudicarían los cultivos. «El arroz es una planta que necesita muchos días de sol diáfano, es decir, sin nubes para producir bien. Entonces se van a ver perjudicados los rendimientos. Son un montón de factores que van a hacer un año difícil para el sector productivo», advirtió.
Frente a ese panorama, Kurtz subrayó la importancia de anticiparse. «Hay opciones, los productores pueden, por ejemplo, verificar y los municipios también, de hecho se está haciendo eso acá en la provincia, están verificando los drenajes, las alcantarillas, preparar lugares más altos para la hacienda, ir clasificando la hacienda porque lo peor es que se te muera la hacienda, entonces a lo mejor tenés que descargar un poco el campo. Son todas cosas que se pueden ir haciendo de a poco y ahí es donde entra el INTA en su recomendación técnica, para que el efecto si llega a ocurrir sea leve», concluyó.
Con informacion de Misiones Online.