El INTA Cerro Azul lanzó Bautista, una variedad de maíz adaptada a las chacras misioneras

Después de más de diez años de trabajo, investigadores del INTA Cerro Azul inscribieron una nueva variedad de maíz pensada para las condiciones productivas de Misiones. Se llama Bautista INTA y combina tres atributos que la diferencian de los materiales disponibles en el mercado: menor costo de producción, adaptación al clima local y mejor calidad nutricional.

Una de sus principales ventajas es que se trata de una variedad de polinización libre. Esto significa que el productor puede conservar parte de lo cosechado para sembrar la siguiente temporada, sin necesidad de comprar semilla cada año. Adrián De Lucía, especialista en mejoramiento genético del INTA, señaló que «uno puede adquirir la semilla por única vez y luego conservarla para la siguiente siembra. La adquisición de semillas se hace una sola vez y eso reduce mucho los costos de producción».

Ese punto no es menor: junto con la fertilización, la semilla representa uno de los principales gastos dentro del cultivo de maíz. Poder multiplicarla en la propia chacra reduce la dependencia del mercado y mejora la rentabilidad de los sistemas familiares.

Bautista INTA tiene un ciclo de aproximadamente 120 días, unos 30 días menos que las variedades locales que históricamente usaron los productores misioneros. Ese menor ciclo permite liberar los lotes antes y da más margen para organizar la rotación de cultivos.

También se diferencia en el porte de la planta: mientras algunos materiales locales superan los cuatro metros de altura, esta variedad alcanza alrededor de 2,5 metros y ubica la mazorca a aproximadamente un metro del suelo. Según De Lucía, eso facilita tanto la cosecha manual como la mecanizada y reduce las pérdidas. Además, la buena cobertura de chala protege el grano del ingreso de agua y del daño por insectos.

En cuanto a rendimiento, los ensayos realizados en distintas localidades de la provincia durante tres años —requisito para la inscripción ante el Instituto Nacional de Semillas— arrojaron promedios cercanos a los 6.000 kilogramos por hectárea, con picos de entre 8.500 y 9.000 kilos. «El material rinde entre 2.000 y 3.000 kilos más que una variedad local y alrededor de 1.000 kilos menos que un híbrido comercial», precisó el investigador.

En términos nutricionales, Bautista INTA presenta alrededor de un 2% más de proteína que otros materiales. Para la alimentación animal, esa diferencia es relevante. «Tiene una ventaja importante para la suplementación de animales y la alimentación en general», afirmó De Lucía.

El proceso de desarrollo arrancó a partir de la demanda concreta de los propios productores. Desde que se conformó el grupo de maíz del INTA, entre 2005 y 2006, las necesidades de las chacras fueron marcando el rumbo del mejoramiento. «Los productores nos fueron dando los indicios de las cosas que había que corregir pensando en una variedad que ellos pudieran usar en las chacras. Ese es el objetivo del INTA: que la tecnología llegue a los productores», sostuvo el especialista.

Durante la década de evaluación, el material fue expuesto a años secos, lluviosos y con frío prolongado. Esa variabilidad climática fue justamente la que permitió seleccionar plantas con buena adaptación al entorno misionero. «En diez años hay condiciones ambientales muy distintas. Uno termina seleccionando las mejores plantas en años secos, en años lluviosos o con frío prolongado, y eso genera una variedad que se adapta bien a las condiciones ambientales misioneras», detalló De Lucía.

La semilla ya está disponible. La Asociación Cooperadora de la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul recibió la licencia del INTA para multiplicar y distribuir el material, y según informó el investigador, hay entre 8.000 y 10.000 kilogramos listos para los productores interesados.

Con informacion de AgroMisiones.