Llegar a las fiestas de diciembre con mandioca fresca producida en Misiones es la meta de un ensayo que lleva adelante el INTA. La investigación explora si es posible anticipar la cosecha entre cuatro y seis semanas respecto del calendario habitual, combinando la producción de plantines en invernadero con su posterior traslado a campo.
El ingeniero agrónomo Rafael Feltan explicó que la propuesta apunta a cubrir la mayor demanda que se registra en la quincena previa a las fiestas. «La finalidad es tratar de obtener mandioca primicia para diciembre, especialmente durante la quincena o los días previos a las fiestas. La idea es adelantarnos un poco a la plantación normal que realiza el productor en Misiones para llegar con una mandioca de cinco o seis meses lista para consumo», señaló.
El método consiste en desarrollar plantines en bandejas plásticas con un sustrato de cáscara de pino. En lugar de las estacas convencionales, se utilizan microestacas de dos o tres nudos implantadas de forma vertical, lo que favorece el enraizamiento y la formación de brotes en condiciones controladas.
«Trabajamos con microestacas de entre dos y tres nudos implantadas verticalmente. Así logramos primero el enraizamiento y luego el desarrollo de los brotes, simulando una implantación realizada un mes antes», detalló Feltan.
Cuando los plantines alcanzan el desarrollo buscado dentro del invernadero, son trasladados al campo en agosto. La ventaja, según el especialista, es que esas plantas ya cuentan con raíces y brotes formados, lo que les permite arrancar de inmediato el proceso fotosintético. «En cambio, una estaca implantada de manera tradicional primero tiene que adaptarse, brotar y recién después iniciar ese proceso», comparó.
El ensayo evalúa tres sistemas en paralelo: los plantines de invernadero, las estacas implantadas verticalmente en el lote y el método convencional de plantación horizontal, que es el más extendido entre los productores misioneros. «Queremos comparar estos tres métodos para evaluar cuál desarrolla mejor las raíces y el tallo durante todo el ciclo de la mandioca destinada al consumo en fresco», precisó Feltan.
Uno de los obstáculos del sistema es el comportamiento del cultivo en invierno. La mandioca requiere temperatura y horas de luz para brotar con rapidez, condiciones que el invernadero intenta replicar artificialmente. «Aunque ese crecimiento inicial es más lento que en primavera, la planta brota, forma sus primeras raíces y eso nos permite ganar tiempo», explicó el agrónomo.
Los resultados del ensayo determinarán si ese desarrollo anticipado se traduce efectivamente en una cosecha más temprana y en mayor volumen de raíces comerciales disponibles para el mercado de diciembre.
Con informacion de AgroMisiones.