El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa, compareció este miércoles ante la Comisión de Economía y Economías Regionales de la Cámara de Diputados de la Nación para defender la política de desregulación del sector. Ante los legisladores, fue categórico: el organismo «no volverá a implementar mecanismos de fijación o control de precios».
La reunión informativa se desarrolló en un contexto de malestar creciente entre productores y cooperativas de Misiones, que vienen alertando sobre la caída de rentabilidad en el sector primario yerbatero desde que se abandonó el esquema de precios de referencia.
Correa sostuvo que al asumir la conducción del INYM encontró un organismo «sobredimensionado» y con problemas de gestión interna. Según detalló, entre 2018 y 2023 la planta de personal creció un 40%, y los salarios junto a las cargas sociales llegaron a representar el 45% del presupuesto total. «No existía una estructura jerárquica clara, no había una cadena de mando», afirmó ante los diputados.
Sobre el modelo anterior de regulación, el funcionario argumentó que «el control de precios» mantuvo a los pequeños productores «atrapados en la dependencia y el minifundio». En cambio, señaló que el mercado actual refleja valores diferenciados según la calidad y el nivel de tecnificación: «Hoy observamos precios de 240 pesos por kilo de hoja verde para materia prima estandarizada y hasta 380 pesos por kilo en zonas de alta tecnificación y calidad».
«El que espera el precio oficial y estático, se estanca. El que busca eficiencia, tecnología y calidad, progresa», sostuvo Correa. También remarcó que «la rentabilidad no se fija por una resolución del INYM», sino que depende de la productividad y la competitividad de cada chacra.