Las proyecciones que anticipan un nuevo evento de El Niño encienden las alarmas en el sector productivo misionero. Para la yerba mate y el té, dos cultivos centrales en la economía de la provincia, las lluvias persistentes y la elevada humedad representan un riesgo concreto: pérdidas de rendimiento, dificultades operativas durante la cosecha y alteraciones en la calidad de la materia prima.
Sandra Molina, ingeniera agrónoma y jefa del equipo de investigación de yerba mate y té de la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA, señaló que la principal amenaza en los yerbales proviene de un hongo que se desarrolla en condiciones de alta humedad y días nublados prolongados.
«En el último evento de El Niño hubo bastantes pérdidas por caída de hojas en el cultivo de yerba mate. Esto ocurre por la presencia de un hongo que encuentra condiciones predisponentes cuando hay mucha humedad y varios días nublados», afirmó la investigadora.
Según estudios del INTA, la incidencia de ese patógeno puede traducirse en mermas de entre el 20 y el 30% en el rendimiento de hoja verde. Para mitigar ese impacto, el organismo recomienda anticipar la cosecha en los momentos en que las condiciones climáticas lo permitan, reduciendo así el tiempo de exposición del cultivo al riesgo sanitario.
El exceso de precipitaciones también complica la logística, sobre todo en establecimientos con cosecha mecanizada. Los suelos saturados impiden el ingreso de maquinaria y achican las ventanas disponibles para trabajar.
«Después de una lluvia importante se necesitan al menos un par de días para que el suelo pueda soportar el ingreso de la cosechadora. Si las precipitaciones son frecuentes, esas ventanas se vuelven muy cortas y ese será uno de los principales problemas durante la zafra», explicó Molina.
La especialista recomendó mantener la maquinaria lista para operar en cuanto las condiciones mejoren y, en el caso de la cosecha manual, asegurar disponibilidad suficiente de mano de obra para aprovechar esos períodos.
En el té, el impacto va más allá del rendimiento y puede llegar a modificar la composición química del producto. Molina explicó que la respuesta varía según el material genético: en algunas variedades, las lluvias abundantes reducen la concentración de cafeína y dan lugar a un té más suave, mientras que en otras ocurre lo contrario.
«Con altas precipitaciones algunos materiales producen una mayor síntesis de cafeína, lo que genera un té mucho más amargo y más astringente», precisó.
Respecto a la yerba mate, la investigadora aclaró que el equipo del INTA aún no estudia de manera específica los efectos de estas condiciones sobre la calidad del producto final, aunque sí hay evidencia clara del impacto en el rendimiento por la caída de hojas.
Con un panorama climático que anticipa precipitaciones superiores a las habituales en los próximos meses, desde el INTA subrayan que la planificación y el seguimiento permanente de los pronósticos meteorológicos serán claves para reducir los riesgos sobre dos de las producciones más importantes de Misiones.
Con informacion de AgroMisiones.