El sector yerbatero misionero enfrenta una zafra complicada. La presencia del fenómeno El Niño no solo trae consigo los problemas fitosanitarios de siempre, sino que esta temporada el principal desafío estará en la logística: cómo sacar la producción de las chacras cuando los suelos están saturados de agua.
La preocupación más grande recae sobre los yerbales que adoptaron la cosecha mecanizada. Ingresar tractores y máquinas de gran porte a terrenos blandos es una apuesta riesgosa: los suelos encharcados dificultan el tránsito y pueden paralizar por completo las tareas, obligando a los productores a reorganizar sus cronogramas en plena temporada de recolección.
Los yerbales con cosecha manual tienen algo más de margen. El barro y los caminos anegados también son un problema para mover cuadrilleros y bolsas, pero la ausencia de maquinaria pesada dentro de las melgas da cierta flexibilidad para retomar el trabajo en cuanto el tiempo lo permite.
Desde el INTA Cerro Azul, técnicos del organismo subrayaron la importancia de seguir de cerca las alertas meteorológicas y planificar con anticipación. La recomendación apunta a mantener en condiciones los caminos internos de las explotaciones, prever los fletes con tiempo y ajustar los turnos de corte según las condiciones climáticas.
Con informacion de Primera Edicion.