La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó la semana pasada que El Niño es prácticamente un hecho, con pronósticos que apuntan a una alta intensidad. Ante ese escenario, el Gobierno de Misiones puso en marcha un esquema de prevención y contención.
Lucas Russo, subsecretario de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, explicó el panorama en declaraciones a Misiones Plural: «Tenemos un 80 por ciento de posibilidad de que El Niño termine de conformarse ahora en junio o julio, con lo cual va a haber mucha más lluvia que el promedio anual, y esto significa que se empiezan a saturar de agua los suelos y a crecer los niveles de arroyos y ríos».
El funcionario advirtió que las condiciones climáticas adversas no serán pasajeras: «podrían extenderse con seguridad hasta fin de año, pero también está la posibilidad de extenderse hasta mediados del 2027».
Un El Niño de alta intensidad implica precipitaciones muy por encima de los valores históricos, mayor riesgo de inundaciones, temperaturas elevadas y consecuencias directas sobre la producción agraria, la infraestructura vial y urbana, y la salud de la población.
Dentro de la provincia, los municipios costeros sobre el Río Uruguay concentran una vulnerabilidad particular, ya que sus niveles responden de forma directa a las lluvias que se registren en el sur de Brasil.
«El problema va a estar dado por la intensidad que tenga en cada período a partir de estos meses y hasta que culmine», señaló Russo. Por eso, la Dirección de Alerta Temprana del Ministerio de Ecología mantiene un seguimiento permanente de modelos meteorológicos para anticipar riesgos, en un contexto que remite al último episodio extremo registrado en 1997.