El avance del fenómeno El Niño tiene en alerta a especialistas y organismos de monitoreo hidrológico, pero desde el Instituto Nacional del Agua (INA) pidieron no apresurarse a anticipar escenarios de crecidas en los ríos Paraná y Uruguay. Si bien el calentamiento del Pacífico ecuatorial sigue su curso, las consecuencias concretas para la región todavía son inciertas.
Juan Borús, referente del INA, habló en diálogo con FM de las Misiones y precisó que el fenómeno presenta una evolución considerada típica, con un fortalecimiento gradual que tendría su pico hacia diciembre. Sin embargo, remarcó que aún resta saber qué intensidad alcanzará y cómo responderá la atmósfera.
El especialista señaló que algo inusual en este episodio es que las alertas se emitieron antes de que las anomalías térmicas en el océano estuvieran plenamente definidas. «Este es el primer niño que yo recuerde, por lo menos, de todos los que hemos vivido en los últimos 43 años, en el que el aviso formal de que viene el niño se hace antes de que en el Pacífico empiecen a verse claramente definidas las anomalías térmicas», afirmó.
Una de las variables clave a observar, explicó Borús, es el denominado acoplamiento atmosférico: el proceso por el cual la circulación de aire comienza a reflejar los cambios registrados en el océano. Recién a partir de ese momento, indicó, será posible hacer evaluaciones más precisas sobre lluvias y caudales.
Otro factor de incertidumbre es dónde se concentrarán los impactos. Cada episodio de El Niño tuvo un comportamiento distinto y afectó sectores diferentes de la Cuenca del Plata. «Nunca fue igual, nunca tuvo un desarrollo temporal igual y nunca nos pegó de una manera igual», sostuvo.
Como ejemplo mencionó lo ocurrido en 2023, cuando las precipitaciones se concentraron sobre la cuenca del río Uruguay y provocaron tres crecidas importantes consecutivas durante septiembre, octubre y noviembre.
Frente a los mensajes que circularon en redes sociales presentando el evento como un «superniño» con consecuencias inevitables, Borús fue crítico. «Estamos en una condición todavía con algunas incertidumbres», insistió, y consideró que muchas publicaciones científicas fueron difundidas sin el contexto necesario, generando preocupación innecesaria.
Sobre la situación actual, indicó que durante gran parte del año hubo un progresivo incremento de humedad proveniente de la Amazonia que favoreció lluvias en distintas zonas del país, aunque en las últimas semanas predominó un escenario más estable y con escasos acumulados.
Para los próximos días se esperan algunas lluvias sobre la alta cuenca del Paraná en Brasil y sobre sectores de la llanura pampeana, pero los modelos disponibles no muestran eventos de magnitud significativa en el corto plazo.
Respecto del río Paraná, Borús aclaró que gran parte de la cuenca superior brasileña aún registra déficits hídricos y niveles de embalses por debajo de lo habitual. Un eventual fortalecimiento de El Niño podría modificar ese panorama, pero el resultado dependerá de múltiples factores.
El especialista destacó que los organismos nacionales y provinciales cuentan hoy con mejores herramientas de monitoreo que en años anteriores, y recomendó seguir únicamente los reportes oficiales para evitar especulaciones.
Con informacion de Primera Edicion.