Organismos meteorológicos internacionales y especialistas en clima siguen con atención las señales de fortalecimiento del fenómeno El Niño en el océano Pacífico ecuatorial. Si la tendencia se confirma, la segunda mitad del año podría traer lluvias superiores a lo habitual en gran parte de Sudamérica, con impacto directo en el noreste argentino.
Misiones, Corrientes, Entre Ríos y parte de Santa Fe son las zonas que más preocupan a los especialistas. Históricamente, El Niño en esta región se asocia a precipitaciones por encima de los valores normales, crecidas de ríos, anegamientos y tormentas más intensas.
El fenómeno es parte del sistema climático conocido como Oscilación del Sur-El Niño (ENSO) y ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan por encima de sus promedios históricos. Ese incremento de temperatura altera la circulación atmosférica global y modifica los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta.
Se considera que existe un episodio de El Niño cuando la temperatura superficial del mar en la zona denominada Niño 3.4 supera en al menos 0,5°C el promedio histórico durante varios meses consecutivos. Los eventos más intensos registran anomalías de entre 1,5°C y 2,5°C o más. Aunque parezca una diferencia menor, en una superficie oceánica tan vasta implica una transferencia enorme de calor hacia la atmósfera, con consecuencias a escala continental.
La vinculación entre El Niño y las lluvias en el noreste argentino está bien documentada. Cuando el fenómeno se instala, se potencia el ingreso de humedad desde el Atlántico y la Amazonia hacia el centro y norte del país, generando condiciones propicias para precipitaciones frecuentes y abundantes. En Misiones, Corrientes y el sur de Brasil, los episodios intensos históricamente provocaron acumulados de lluvia muy superiores a los habituales.
Uno de los antecedentes más recordados es el de 1997-1998, considerado uno de los eventos más fuertes del último siglo, durante el cual se produjeron inundaciones históricas en el Litoral y en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. Los especialistas aclaran que aún es prematuro establecer comparaciones con aquel episodio, pero coinciden en que los indicadores actuales justifican un monitoreo permanente.
De mantenerse la tendencia observada, los meteorólogos advierten que la región podría atravesar un invierno más húmedo de lo normal y una primavera con eventos de lluvia más intensos y recurrentes.
Los especialistas subrayan que El Niño no significa lluvias constantes todos los días, sino una mayor probabilidad estadística de que los períodos húmedos sean más frecuentes e intensos que en un año normal. En ese marco, organismos de monitoreo climático y áreas de Protección Civil ya comenzaron a recomendar planificación y medidas preventivas para un escenario que podría extenderse desde el invierno hasta bien entrado el verano.
Con informacion de Misiones Online.