El 7 de junio, Día del Periodista, encontró a Tony Lindstrom con ganas de hablar claro. El reconocido comunicador de Oberá repasó el estado de la profesión, los problemas económicos que atraviesan los medios y el fenómeno del odio hacia los periodistas, al que vinculó con un deterioro más amplio de la cultura democrática.
Lindstrom señaló que el momento económico es crítico y que los medios no escapan a esa realidad. «Particularmente lo que más sufro es el recurso humano, tan necesario para un tiempo tan complejo en el que hay que seguir diversificando», afirmó. Y agregó: «Me gustaría saber a quién le está yendo bien en este momento, porque la verdad es que es un porcentaje ínfimo. Los demás la estamos padeciendo, la estamos luchando, nos estamos manteniendo».
A pesar del panorama, el periodista subrayó que la profesión conserva su atractivo. «Es una profesión que apasiona y que hace que el día a día también se disfrute mucho, y con la que uno asume cada día sus convicciones, tratando de llevar esto con la mayor honestidad intelectual y el mayor respeto a la verdad», sostuvo.
Sobre los formatos, Lindstrom reconoció su apego a la radio pero admitió que hoy es imprescindible tener presencia digital. «Yo soy un apasionado de la radio, la reivindico cada día y me parece un medio muy genuino, muy directo, de mucha empatía con la gente», explicó. Sin embargo, advirtió: «Si no se nos ve, si no estamos en las redes sociales, si no tenemos nuestro streaming y nuestra web, también somos muy fugaces y no ocupamos el lugar que permite mayor reconocimiento y trascendencia».
Sobre el ecosistema informativo digital, fue crítico. «Las redes sociales a mí por momentos me espantan, me causan escozor, esto de que haya tanta noticia falsa, tanta mentira», dijo. Y añadió que percibe una intención detrás de esa contaminación: «Siento que todo el tiempo están intentando llevar a la sociedad hacia determinados lugares, fragmentarla, hacerle perder la esperanza, descalificar la política, que ha sido una costumbre de los tiempos dictatoriales».
Cuando se le preguntó por el odio hacia los periodistas —fenómeno asociado, entre otros, al acrónimo «NOLSALP» difundido por Javier Milei— Lindstrom lo encuadró como un síntoma de época. «El odio al periodismo es mucho más profundo, es descreer de los espacios de libertad de expresión y de debate conjunto, en definitiva de democracia», sostuvo.
«Por algo ha llegado este presidente al lugar que ocupa, y con ese estilo, con esas formas, la sociedad democrática ha votado eso», dijo, y llamó a una reflexión colectiva: «Debemos analizar qué es lo que nos ha pasado, por qué la democracia ha transitado estos caminos, cuando en verdad deberíamos disfrutar de una construcción colectiva que cada día vaya agregando algún ladrillo».
Para ilustrar su punto eligió un tema que sigue de cerca: la industria yerbatera. «De un día para el otro se echó por tierra todo lo que costó tanto, lo que por lo que se luchó tanto, movilizaciones, tractorazos, llevando el tema al Congreso, consiguiendo construir una ley consensuada que fue muy difícil, lograr ese Instituto Nacional de la Yerba Mate en el que democráticamente puedan estar todos los actores», señaló. «Después la democracia nos llevó a esto, echar de un plumazo de un día para el otro una realidad que costó tanto construir».
Al cierre, Lindstrom dejó un mensaje para sus colegas. «Debemos ser cada vez más rigurosos. Hoy debemos contextualizar, separar la paja del trigo, chequear y ser muy fidedignos», planteó. Y convocó a no perder el norte: «Debemos reivindicar el buen ejercicio de nuestra profesión, ser autocríticos, y no perder la pasión que nos da siempre ese plus desde el aspecto humano».
Con informacion de Misiones Online.