El pionero en trasplantes cardíacos infantiles del Garrahan visitó Posadas y elogió el Parque de la Salud

El Dr. Horacio Vogelfang, cirujano que lideró el programa de trasplantes cardíacos pediátricos del Hospital Garrahan, visitó Posadas para presentar su libro «El corazón en la mano», una obra que incluye un capítulo dedicado a la misionera Stefy Vier. Durante su estadía, recorrió el Parque de la Salud, participó de ateneos en el Hospital de Pediatría y compartió homenajes junto al Dr. Lisandro Benmaor y al Dr. Luis Esquivel, titular del CUCAIMIS, en el marco del 30° aniversario de la primera donación de órganos registrada en la provincia, ocurrida en Eldorado.

Con más de 34 años de trayectoria en el Garrahan, donde se realizan entre 450 y 500 cirugías cardíacas pediátricas por año, Vogelfang dedicó su carrera a corregir malformaciones congénitas del corazón y a desarrollar soluciones para los casos más críticos. Además de los más de 90 trasplantes que realizó de manera directa, impulsó un banco de homoinjertos para aprovechar válvulas y arterias de corazones no aptos para trasplante, y luego introdujo el uso del corazón artificial como puente hasta conseguir un donante compatible.

«Hay niños que están esperando por un donante de corazón, pero ese donante no llega y pasan meses y meses, y muchos quedaban en el camino esperando un donante que no llegaba. Pudimos implementar el uso de un corazón artificial como un puente para el trasplante. Es decir, esos niños que estaban en muy mal condición se implantaba el corazón artificial y, con ese corazón artificial, ya podían esperar los meses necesarios hasta poder recibir un donante. Ese también fue un avance importante», explicó.

Al ser consultado sobre el apodo de «el Favaloro de la cirugía infantil» con que lo conocen en el ambiente médico, el cirujano rechazó la comparación con humildad y calificó a René Favaloro como un prócer único e irrepetible.

Uno de los casos que más lo marcó fue el de Abril, una niña trasplantada en enero de 2004 mediante un protocolo que en ese momento había sido aplicado en apenas un puñado de pacientes en el mundo. «Las características especiales de ese trasplante fueron que utilizamos un protocolo que se había usado en el mundo en muy pocos pacientes, en un puñadito de pacientes no más, que todavía no estaba bien establecido, que era un protocolo que intentaba evitar el rechazo usando un corazón incompatible», relató. «O sea, los corazones tienen que tener compatibilidad por grupo sanguíneo, en principio, de entre donante y receptor. Pero esta niña se trasplantó con un corazón incompatible, se aplicó un protocolo para evitar el rechazo. Eso, afortunadamente, salió bien y hoy nos seguimos viendo», celebró.

Sobre la experiencia de cada trasplante, el médico describió la emoción que atraviesa al equipo quirúrgico en el momento en que el corazón implantado comienza a latir: «Recibir un corazón inerme, frío, ponerlo en el pecho de un paciente al que uno le extrajo el corazón enfermo, hacer las suturas, las uniones correspondientes de las estructuras, y, en un momento determinado, ver cuando ese corazón comienza a recibir el flujo de sangre de las arterias coronarias, que uno libera para que empiece a correr la sangre a través de ellas, y ese corazón recibe esa sangre con oxígeno y empieza de a poquito a latir, es una sensación que emoción», confió. Agregó que en el primer trasplante, cuando la paciente salió del quirófano, todo el equipo irrumpió en aplausos y lágrimas, y que esa reacción se repite en cada procedimiento.

Tras recorrer el Parque de la Salud de Posadas, Vogelfang valoró positivamente la infraestructura sanitaria provincial. «Me sorprendió, me pareció muy importante y de un nivel óptimo, a nivel de los mejores establecimientos que conozco. Yo me encontré en Posadas con un sistema de salud muy fuerte con altísima complejidad, que me parece que está al nivel de poder resolver, en lo que a mí respecta, lo que yo conozco, cirugías cardíacas pediátricas. Creo que el sistema de salud de esta ciudad puede soportarlo, puede hacerlo tranquilo», afirmó.

El especialista también subrayó la importancia del diagnóstico prenatal como herramienta clave para mejorar el pronóstico de las cardiopatías congénitas. Indicó que las ecografías de rutina durante el embarazo son el primer paso, y que ante cualquier anomalía el obstetra debe derivar de inmediato a un ecocardiograma fetal. Esa detección temprana permite programar el parto en centros con neonatología de alta complejidad y realizar intervenciones quirúrgicas en los primeros días de vida.

Sobre el impacto humano de estas enfermedades, el cirujano reflexionó acerca del desarraigo que sufren las familias del interior cuando deben trasladarse a Buenos Aires, muchas veces dejando empleos y otros hijos para acompañar al paciente durante meses.

La visita de Vogelfang a Misiones se concretó gracias a Claudia, madre de Stefy Vier, una de sus pacientes más recordadas, cuya historia ocupa un lugar central en el libro y está inmortalizada en un mural del Cuarto Tramo de la costanera posadeña.

Con honestidad sobre su situación personal, el médico reconoció que la realidad económica también incide en su decisión de mantenerse en actividad: «A veces quisiera, pero por ahí es algo que no debería decirlo, pero la situación económica exige que uno siga. La jubilación muchas veces no alcanza, pero, además de eso, es también el beneficio que da seguir en actividad, saber que uno todavía puede seguir dando cosas, estar ocupado, trabajar. Ver esos niños, sentir el afecto de la familia, en fin, eso, sí, mientras pueda lo voy a seguir haciendo», reveló.

Al referirse a las familias de sus pacientes, el cirujano expresó que lo primero que siente es gratitud hacia ellas por la confianza que depositan al entregar a su hijo en sus manos.

Con informacion de Misiones Online.