El sector forestal celebra el fin del pago anticipado de Ingresos Brutos, pero advierte que sin medidas nacionales la crisis persiste

Desde este martes 1° de julio entró en vigencia en Misiones la suspensión del pago anticipado del Impuesto sobre los Ingresos Brutos en los puestos fiscales de ruta para la mayoría de los pequeños y medianos contribuyentes. La medida quedó reglamentada a través de la Resolución General 329 del Ministerio de Hacienda y forma parte de los anuncios que el gobernador Hugo Passalacqua realizó durante la apertura de sesiones legislativas del 1° de mayo.

En el sector forestal, la noticia fue recibida con alivio. El ingeniero forestal, consultor y exvicepresidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones, Nicolás Ocampo, celebró la decisión en declaraciones a FM de las Misiones y señaló que representará un respiro para las pequeñas y medianas industrias en un contexto económico difícil.

Sin embargo, advirtió que la medida provincial no alcanza por sí sola para reactivar la actividad. Ocampo explicó que cerca del 70% de los impuestos que recaen sobre un producto forestal corresponden al Estado nacional. «El restante se podría decir que es una ayuda de la provincia, pero para empezar a competir y desarrollarnos se necesitan decisiones del Gobierno nacional», afirmó.

Entre los factores que erosionan la competitividad del sector mencionó el aumento de los costos del combustible y la energía, y el atraso cambiario.

Respecto de las inversiones, trazó un panorama dispar. Las grandes empresas podrían acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), pero su preocupación central apunta a las PyMEs. «Para el sector PyME el panorama es oscuro», sintetizó, y remarcó que son esas industrias las que sostienen el empleo, la producción y la conservación de los recursos naturales en la provincia.

Ocampo también recordó cómo funcionaba el esquema anterior: las firmas debían adelantar recursos antes de cerrar sus operaciones comerciales, lo que complicaba la administración del capital de trabajo. Además, señaló que muchas empresas todavía esperan la devolución de montos retenidos hace años. «Era un impuesto que se cobraba con anticipación y llevaba su tiempo. Hay muchos casos en los que pasaron años y no se devolvió», indicó. Según su análisis, esa situación generaba «distorsiones en la previsibilidad» de cada empresa y afectaba la planificación financiera.

Aun con reclamos pendientes por devoluciones, el sector mira con optimismo el cambio. «Que no se retenga esto ya es un alivio para las diferentes PyMEs del sector para aguantar un poquito más ante esta crisis», destacó.

Al describir el estado productivo actual, diferenció a las grandes industrias exportadoras de los aserraderos más pequeños. Algunas compañías sostienen operaciones en mercados externos, aunque con márgenes muy ajustados. «Los propietarios de las empresas te dicen que están exportando al costo para mantenerse», comentó. Los establecimientos de menor escala, en cambio, enfrentan una situación más crítica por la caída del consumo interno. «Los que están atravesando la situación más crítica son las industrias más chicas, los pequeños y medianos aserraderos, que no tienen la espalda para sostenerse ante esta falta de consumo», advirtió.

Como propuestas concretas, Ocampo planteó reducir la presión impositiva nacional, especialmente el IVA, para acercarlo a la alícuota del 10% que rige en Paraguay. También propuso implementar créditos blandos orientados tanto a fortalecer la capacidad productiva como a estimular el consumo y la construcción privada.

Con informacion de Primera Edicion.