La cadena foresto-industrial argentina volvió a poner sobre la mesa su demanda de políticas de largo plazo que permitan convertir el potencial productivo del sector en empleo, inversiones y exportaciones. El planteo se formuló durante un encuentro celebrado en el marco de la Exposición Rural de Palermo, con la participación de las principales entidades del rubro.
Estuvieron presentes representantes de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima), la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), ASORA, la Sociedad Rural Argentina y la Mesa Argentina de Carbono.
El reclamo tiene especial relevancia para Misiones, una de las provincias con mayor superficie forestada del país, donde la cadena foresto-industrial es una de las principales fuentes de empleo privado y generación de valor en el interior provincial.
El presidente de AFoA, Pablo Ruival, señaló que el país cuenta con 1,36 millones de hectáreas de bosques cultivados, en su mayoría pinos y eucaliptos, una porción significativa de los cuales ya alcanzó la madurez para el aprovechamiento industrial. También destacó que casi la mitad de esas plantaciones cuentan con certificaciones internacionales de manejo sostenible y registran tasas de crecimiento entre las más altas del mundo, aunque ese potencial todavía no se traduce en resultados económicos equiparables a los de países vecinos.
La brecha es elocuente: mientras Argentina exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales en productos forestales, Uruguay supera los 3.000 millones, Chile alcanza los 6.500 millones y Brasil exporta más de 17.300 millones de dólares.
El secretario general de Faima, Daniel Vier, sostuvo que la competitividad «debería ser una verdadera política de Estado» y que el crecimiento industrial depende tanto del esfuerzo empresario como de un entorno que favorezca las inversiones y el agregado de valor. También planteó la necesidad de impulsar el uso de la madera en viviendas, infraestructura y desarrollo urbano, dado que el mercado interno de la construcción sigue siendo el principal destino del producto.
Otro eje del encuentro fue la bioeconomía. Federico Moyano, de la Mesa Argentina de Carbono, informó que actualmente hay más de treinta proyectos de créditos de carbono en funcionamiento en el país y estimó que Argentina podría generar ingresos cercanos a los 1.000 millones de dólares a través de ese mercado. Sin embargo, advirtió que para concretarlo se necesita una legislación nacional que garantice seguridad jurídica sobre la titularidad de los créditos y armonice las regulaciones entre la Nación y las provincias.
Durante el encuentro también se mencionó el potencial de la biomasa, los pellets para generación de energía y los sistemas silvopastoriles como alternativas para ampliar el valor agregado y fortalecer la sustentabilidad del sector.
En representación del Gobierno nacional participó el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, quien indicó que la administración buscará generar condiciones favorables para el crecimiento del sector a través de un entorno económico que incentive la inversión y la demanda.