El sector textil alerta por cierres de empresas ante la caída sostenida de ventas de ropa

Las ventas de indumentaria volvieron a caer durante el tercer bimestre de 2026 y el sector textil no encuentra señales de recuperación. Desde la Cámara Argentina de la Indumentaria alertaron que la situación compromete a toda la cadena productiva, desde hilanderías hasta pequeños comercios.

Gustavo Ludmer, doctor en Desarrollo Económico y asesor de la entidad, habló al respecto en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones. Señaló que el problema de fondo es la pérdida sostenida del poder adquisitivo de las familias.

«Lo que está pasando es que se profundiza y continúa mes a mes la caída en el poder adquisitivo de la población. Si bien la inflación está en niveles relativamente bajos y controlados, la realidad es que los ingresos suben por debajo. Todos los meses el poder adquisitivo se contrae un poquitito y la gente tiene que ir recortando distintos gastos, y entre ellos una de las primeras cosas que reduce es la compra de ropa», explicó.

A ese escenario se agrega el avance de las importaciones, que desplaza a la producción local. «No solo se consume menos, sino que se consume mucho menos de la producción argentina. Eso termina teniendo impactos muy negativos en materia de empleo y también sobre las empresas», remarcó Ludmer.

El especialista indicó que las consecuencias ya son visibles en toda la cadena: fábricas que cierran, talleres que dejan de producir y comercios que no logran mantenerse.

«Lamentablemente las noticias todas las semanas incluyen destrucción de empleo, cierres y convocatorias de empresas. No solo afecta a hilanderías y tejedurías, sino también a industrias, talleres de confección, emprendimientos familiares y pequeños comercios», afirmó.

Ludmer cuestionó la postura del Gobierno nacional ante la crisis. «El Gobierno nacional no está mostrando voluntad de tomar acciones concretas para mejorar el sector. La continuidad de este escenario de malas ventas, altos costos y competencia importada hace que se cierren más empresas», advirtió.

La retracción también afecta la planificación de las empresas. Las colecciones se achican y los proyectos de crecimiento quedaron suspendidos. «No tenés ventas y buena parte de las máquinas están paradas. La industria textil es la que menos utilización tiene de su capacidad instalada: se están usando tres máquinas de cada diez. Nadie va a invertir en nuevos equipos o abrir más locales cuando la presión económica es tan fuerte», sostuvo.

De cara al segundo semestre, el panorama que describió tampoco es alentador. «Cuando uno habla con empresarios, sindicalistas y distintos actores de la cadena, lo que predomina es el escepticismo, la preocupación y, en muchos casos, la desesperanza. Hay quienes dicen: ‘Estoy perdiendo plata y voy a seguir perdiendo, entonces cierro para no profundizar esa situación'», relató.

Otro punto que planteó Ludmer fue la desigualdad impositiva entre los productos importados y los fabricados en el país. «Si ustedes quieren traer una tela para fabricar ropa pagan derechos de importación, Ingresos Brutos e Impuesto a las Ganancias. En cambio, si compran una prenda china terminada prácticamente no pagan ningún impuesto, salvo el IVA. Hoy hay una situación de competencia desleal de estas megacompañías que están fundiendo a la industria y al comercio local porque pagan menos impuestos», cuestionó.

Con informacion de Primera Edicion.