El Soberbio, cabecera del departamento Guaraní y una de las localidades más australes del oriente misionero, cumple este 23 de mayo 80 años de historia a orillas del río Uruguay, frente a la pequeña Porto Soberbo, en el estado brasileño de Río Grande do Sul.
La fecha fundacional no es arbitraria. Según recoge el libro «El Soberbio sus inicios en la historia del Alto Uruguay», escrito por el investigador Juan Marcelo Albarracín y la licenciada en psicopedagogía María Celia Lucas, se tomó el 23 de mayo de 1946 como referencia porque ese día inauguró la actual Escuela de Frontera N° 617 y allí se izó por primera vez el pabellón argentino. Ese criterio fue luego ratificado por un integrante de la Convención Redactora de la Carta Orgánica Municipal, que eligió esa fecha por ser la más concreta disponible.
Los orígenes de la localidad se remontan a comienzos del siglo XX, cuando comenzaron a instalarse jangaderos llegados desde Brasil, encargados de conducir grandes balsas de troncos —las llamadas «jangadas»— río abajo por el Uruguay. A ellos se sumaron familias criollas que cruzaron la frontera, en parte impulsadas por el avance del general Prestes y su ejército en la zona fronteriza brasileña.
Las tierras pertenecían a los hermanos Natalio y Julio Ongay, adquiridas en remate. Cuando decidieron explotar los montes, contrataron a Arguro Henn, quien llegó desde Alba Posse navegando el río Uruguay en 1946. Ese mismo año llegaron el primer maestro, Sergio Fenocchio, y el gendarme Alfonso Argañaraz, destinado al puesto de Monteagudo. Luego, la Compañía Monteagudo S.R.L. —integrada por los Ongay y Henn— impulsó un programa de colonización privada que contemplaba el ingreso de quinientos inmigrantes desde Brasil, aunque finalmente se materializó en un número menor.
Entre las colectividades que dieron forma a la población predominaron la polaca y la alemana, parte de la ola migratoria europea que entre 1890 y 1950 colonizó la franja oriental de Misiones. Muchos de esos inmigrantes ingresaron por territorio brasileño. Antes de su llegada, los únicos habitantes eran peones de obrajes de yerba mate silvestre y madera, con el río Uruguay como principal vía de comunicación.
Otto Degener fue el primer comerciante de la localidad. Su almacén de ramos generales funcionó desde 1930 en la actual intersección de las avenidas Arturo Henn y Otto Degener, y también ejerció como encargado del Registro Civil de Monteagudo desde 1923. En 1947, al crearse la delegación local del Registro Civil, fue designado suplente, mientras que el maestro Fenocchio asumió como titular.
Sobre el nombre del pueblo existen dos versiones. Una atribuye el bautismo a la exclamación de uno de los primeros pobladores al ver la desembocadura del arroyo Guarambocá: «¡Qué soberbio lugar!». La otra lo vincula al arroyo homónimo, donde acampaban jangaderos que terminaron difundiendo la denominación en toda la región. El primer docente, Sergio Fenocchio, contó que las autoridades provinciales se negaron inicialmente a oficializar ese nombre por considerarlo inadecuado. Sin embargo, la colonizadora Lory Henn recordó que los vecinos y las autoridades locales insistieron en usarlo en toda la correspondencia, hasta que finalmente se oficializó.
En cuanto a la economía, El Soberbio se desarrolló históricamente sobre la base de producciones agrarias: yerba mate, té, tung y esencias aromáticas se fueron alternando como cultivos predominantes, en función de las políticas estatales de cada época. La explotación forestal del bosque nativo también fue —y sigue siendo— una de las actividades más relevantes. En los últimos años, el tabaco se consolidó como el principal motor del crecimiento económico en la zona rural, aunque la región también avanza hacia actividades como el turismo.
En ese rubro, El Soberbio ocupa un lugar estratégico: es la puerta de entrada a los Saltos del Moconá, ubicados a poco más de 60 kilómetros. Ese cañón de tres kilómetros de largo —bautizado por los guaraníes como «el que todo lo traga»— presenta caídas de agua paralelas al cauce del río Uruguay de entre cinco y siete metros de altura, según el caudal. El atractivo está protegido por un Parque Provincial y forma parte de la Reserva de Biosfera Yabotí.
La localidad cuenta con hoteles, cabañas, hosterías y restaurantes para recibir a los visitantes, además de campings y opciones de agro-camping. La comunicación con Porto Soberbo, del lado brasileño, sigue siendo fluida: los vecinos de ambas márgenes cruzan el río Uruguay en balsa con naturalidad cotidiana.
El Soberbio se encuentra a unos 250 kilómetros de Posadas y se accede a ella por las rutas provinciales 2 y 13.
Con informacion de Primera Edicion.