El último temporal en Misiones dejó daños en estructuras rurales y encendió alertas por El Niño

El temporal que golpeó Misiones en los últimos días generó daños principalmente en infraestructuras productivas y edilicias de las chacras, con ráfagas de viento que derribaron techos, desprendieron plásticos de invernáculos y tumbaron árboles y ramas. El impacto sobre los cultivos fue moderado, en parte porque la mayoría de las especies más sensibles aún no alcanzaron etapas avanzadas de desarrollo.

El agrometeorólogo José Olinuck relevó informes técnicos de distintos puntos de la provincia y dialogó con PRIMERA EDICIÓN para trazar un panorama del estado del agro misionero. Señaló que «los temporales o vientos fuertes en forma genérica pueden afectar a los cultivos, pero depende mucho de la época y del estado en que se encuentre cada plantación», y aclaró que «en esta época del año, los daños en los cultivos no son tan importantes».

En Bernardo de Irigoyen, la situación tuvo una particularidad: antes de que llegaran las lluvias más intensas, las ráfagas avivaron focos de incendio en zonas que aún estaban secas. «El ingeniero del INTA de esa zona me informó que hubo mucho viento y se produjeron algunos incendios donde tuvieron que intervenir los bomberos para ayudar a apagar las llamas, ya que el entorno todavía estaba muy seco», indicó Olinuck. En esa localidad, los daños agrícolas fueron mínimos y se limitaron a voladuras parciales de techos.

En la zona centro de la provincia, los problemas fueron más notorios en el sector hortícola. «En Santa Rita y Colonia Aurora hubo inconvenientes con los invernáculos en varios establecimientos, una situación similar a la ocurrida en el INTA de Cerro Azul, y la zona sur, donde el viento corrió y desprendió los plásticos de las coberturas», describió el especialista. En Santa Rita también se registró caída de frutos en plantaciones de maracuyá.

El panorama hacia adelante es el que más preocupa. Olinuck advirtió que la región ingresa en una etapa de mayor influencia del fenómeno El Niño, que en Misiones se traduce en lluvias más frecuentes y por encima de los promedios históricos. Según señaló, ese escenario «va a traer aparejada una serie de inconvenientes que afectarán no solo a los cultivos, sino también a los caminos rurales, lo cual representa un tema muy serio».

Frente a esa perspectiva, el técnico hizo especial hincapié en el cuidado del suelo. «El suelo es el capital más importante que tiene un productor. Cuando tenemos el fenómeno de El Niño y las lluvias son intensas, es fundamental recalcar que se extreme su cuidado», enfatizó.

Para reducir la erosión hídrica, recomendó trabajar con curvas de nivel y mantener el terreno cubierto con vegetación la mayor cantidad de tiempo posible. También instó a controlar el escurrimiento del agua en los accesos internos de los campos, para evitar que el flujo circule sobre las calzadas y forme zanjas que vuelvan intransitables los caminos rurales.

Olinuck también se refirió a las oscilaciones térmicas que caracterizan al clima provincial en esta época. Explicó que las jornadas frías favorecen a frutales como durazneros, ciruelos y manzanos, que requieren acumulación de horas por debajo de los siete grados centígrados, y además contribuyen a reducir la presencia de plagas. Sin embargo, alertó que los cambios bruscos de temperatura pueden perjudicar a los cultivos: «Cuando la temperatura sube repentinamente, algunos cultivos tienden a brotar o florecer de manera anticipada, y si luego sobreviene una baja térmica drástica, los tejidos nuevos pueden sufrir quemaduras o daños graves».

Finalmente, el especialista advirtió sobre el efecto del frío extremo en la actividad ganadera. Las pasturas utilizadas en Misiones son en su mayoría de origen tropical y muy sensibles a las heladas. Como alternativa, recomendó los sistemas silvopastoriles, en los que la cobertura forestal actúa como barrera y amortigua el impacto de las bajas temperaturas sobre el forraje.

Con informacion de Primera Edicion.