El verdadero desafío del nuevo espacio político misionero: pasar del discurso a los resultados

En política, romper es una decisión. Construir, en cambio, es un trabajo. Y Misiones parece haber llegado al momento en que ya no alcanza con explicar la ruptura.

El acto del 17 de agosto en San José marcó una frontera. El gobernador Hugo Passalacqua puso en palabras lo que los movimientos políticos de las últimas semanas ya anticipaban: el nuevo armado no busca solo cambiar una conducción, sino modificar una forma de ejercer el poder. Ahí empieza el verdadero desafío.

Movimiento por lo que Viene corre el riesgo de quedar atrapado en el relato sobre lo que dejó atrás. Si el nuevo espacio dedica demasiado tiempo a explicar el viejo espacio, terminará viviendo políticamente en el pasado que dice haber abandonado. Y la sociedad, probablemente, tenga menos interés del que supone la dirigencia en las internas, los bloques o las discusiones sobre quién rompió primero. Las preguntas del vecino son otras: ¿hay agua?, ¿hay trabajo?, ¿se puede pagar la luz?, ¿la ruta está transitable?, ¿el productor cobra?, ¿el comercio puede competir con Brasil y Paraguay?

Esta semana aparecieron algunas señales sobre hacia dónde pretende ir la nueva etapa. El reclamo por el costo energético llevado al Norte Grande logró que Nación aceptara avanzar en un esquema diferencial para las zonas cálidas y muy cálidas. Falta conocer la instrumentación y, sobre todo, cuánto impactará realmente en la factura. Conviene no convertir una negociación en una victoria antes de tiempo. Pero hay un dato que merece ser registrado: Misiones identificó una desigualdad concreta, sumó a otras provincias y llevó el problema a una mesa nacional.

También está en discusión el posible nuevo peaje sobre la ruta nacional 12 a la altura de Puerto Rico, rechazado por el propio Passalacqua. La pregunta de fondo no es si hay enfrentamiento entre el gobierno provincial y el nacional. Es más simple: ¿qué recibe el ciudadano a cambio de pagar? En una provincia donde la ruta 12 es una de las principales arterias económicas, sumar un costo sin contraprestación visible es otra carga para quienes trabajan, producen, estudian o necesitan trasladarse.

Otro ejemplo concreto fue la nueva operatoria financiera para la cadena yerbatera. No va a resolver la crisis del sector, que arrastra problemas estructurales: precios, sobreoferta, concentración y pérdida de capacidad de negociación de los productores. Pero permitir que un productor cobre a los diez días mientras el comprador tiene un plazo mayor, con una bonificación provincial sobre el costo financiero, apunta a un problema cotidiano y real: producir, entregar y esperar meses para cobrar.

En cuanto a la frontera, ninguna campaña de comunicación convencerá a una familia de no cruzar a Paraguay o Brasil si allí encuentra precios significativamente más bajos. La frontera no se discute con discursos. Se discute con competitividad. Por eso la posibilidad de avanzar con tiendas libres de impuestos y analizar reducciones diferenciadas del IVA para productos misioneros merece ser leída como un intento de achicar una desventaja que la geografía convirtió en cotidiana.

Movimiento por lo que Viene cuenta ya con 18 diputados provinciales —esta semana se sumó Horacio Martínez— y es la primera minoría en una Legislatura fragmentada. Es un dato político importante. Pero sería un error si el objetivo terminara siendo reconstruir una mayoría automática con nuevos nombres. Si eso ocurriera, la ruptura habría sido apenas una disputa por el poder. El cambio real aparecerá si cambia la forma de ejercerlo: si se habla de horizontalidad, tiene que existir; si se habla de escuchar, hay que hacerlo.

Los intendentes tendrán un papel central. Son quienes reciben primero el reclamo por el agua, el camino, el boleto, la vivienda o el empleo, y quienes perciben antes que nadie cuándo cambia el humor social. En ese sentido, la frase de Passalacqua durante el plenario del Plan Estratégico Posadas 2035 —»Siempre el peatón tiene una mejor visión que el funcionario»— contiene una definición política más profunda de lo que parece.

Resulta significativa también la reunión de la Red de Concejalas Misioneras: más de 130 mujeres de 49 municipios representan algo más que una foto institucional si la política decide escuchar lo que sucede en cada territorio.

En el plano nacional, la incorporación de Carlos Arce y Sonia Rojas Decut al bloque Movimiento por Misiones en el Senado le devuelve a la provincia una representación organizada en una Cámara que será decisiva en las discusiones que vienen. En Diputados, el bloque de los cuatro representantes del oficialismo cambió de nombre y ubicó en la presidencia al exgobernador Oscar Herrera Ahuad. La representación provincial no debería ser sinónimo de obediencia automática: los legisladores nacionales serán útiles para Misiones en la medida en que puedan defender los intereses concretos de la provincia.

Una nueva etapa política no se construye acumulando anuncios. Se construye cuando los anuncios empiezan a producir resultados. Y eso, en definitiva, es lo que está en juego.