Las sospechas sobre la muerte de Ramona Noemí Reyman, de 42 años, en Jardín América tomaron un giro significativo este sábado después de que especialistas de la División Bomberos de la Policía de Misiones realizaran pericias sobre los restos de la vivienda ubicada en la esquina de las calles Managua y La Habana.
Según surge de la inspección técnica, los peritos detectaron indicios de «intervención humana» en la propagación del fuego y secuestraron en la escena una botella plástica con un líquido de fuerte olor a gasoil, filamentos metálicos de cableado, tres velas de una estufa de cuarzo y la base de una plancha.
El análisis se concentró en las marcas de combustión relevadas en la galería, la puerta de ingreso y una de las habitaciones de la estructura de madera reducida a cenizas. De acuerdo con los investigadores, se evalúan dos hipótesis: que el acelerante haya sido utilizado para iniciar o expandir el fuego, o que se haya montado una escenificación para simular un cortocircuito eléctrico.
Estos hallazgos se suman a uno anterior que ya había encendido las alarmas: la médica policial que examinó el cuerpo tras extinguirse el incendio detectó un surco no carbonizado en el cuello de Reyman, lo que abrió la posibilidad de que la mujer hubiera muerto antes de que comenzara el fuego.
La situación procesal de la pareja de la víctima, un hombre de 44 años que permanece demorado en la comisaría jurisdiccional, se agrava a partir de estos indicios.
El cuerpo de Reyman fue trasladado a la Morgue Judicial de Posadas, donde los forenses llevan adelante la autopsia ordenada por el Juzgado de Instrucción de Puerto Rico. Los resultados determinarán si la mujer murió por asfixia mecánica antes del incendio o por inhalación de monóxido de carbono. En paralelo, las pericias químicas sobre el combustible secuestrado podrían derivar en un cambio de carátula hacia femicidio seguido de incendio intencional.
Con informacion de Primera Edicion.