Un proyecto impulsado por el espacio político Encuentro Misionero apunta a convertir los servicios ambientales de la selva misionera en una fuente de ingresos con alcance internacional. El mecanismo se basa en la emisión de créditos de carbono respaldados por la capacidad del bosque nativo para capturar dióxido de carbono, lo que habilita a la provincia a participar en los mercados globales de compensación de emisiones.
El punto de partida fue la certificación obtenida bajo el estándar Verra, una de las entidades de validación ambiental más reconocidas a nivel mundial. A partir de ese proceso, la provincia pudo cuantificar oficialmente el aporte de su selva en la absorción de CO2 y transformarlo en créditos comercializables.
Desde Encuentro Misionero señalaron que la selva local tiene la capacidad de «generar millones de dólares sin cortar ni un solo árbol», y explicaron el fundamento del mecanismo: «Nuestra selva captura dióxido de carbono todos los días, produce oxígeno y ayuda a combatir el cambio climático. Este aporte ambiental ahora puede medirse y certificarse internacionalmente».
El esquema funciona porque empresas de distintas partes del mundo que emiten gases de efecto invernadero pueden compensar esas emisiones adquiriendo créditos vinculados a la conservación de bosques. Según detallaron desde el espacio, «empresas de distintas partes del mundo que generan emisiones y necesitan compensarlas pueden adquirir estos créditos de carbono que están vinculados a la conservación de nuestros bosques».
El Programa Jurisdiccional JNR REDD+ de Misiones ya acumula más de 10,9 millones de créditos de carbono certificados correspondientes al período 2017-2022, fruto de un trabajo conjunto entre la Secretaría de Estado de Cambio Climático y el Ministerio de Ecología. La provincia también desarrolló un esquema público-privado que permite incorporar proyectos privados dentro del programa jurisdiccional.
En cuanto al destino de los recursos generados, el diseño prevé que lleguen a propietarios privados que conservan bosque nativo, a organizaciones de la sociedad civil con proyectos sostenibles y al fortalecimiento de los controles ambientales en el territorio provincial. «Son recursos que llegan porque protegemos la selva, no porque la destruimos», remarcaron.
Con la incorporación del Bono Verde —habilitado tras obtener el aval internacional— la provincia busca sumar una herramienta de financiamiento ligada a la economía ambiental a las fuentes tradicionales de inversión. «Durante años, parecía que los bosques solo tenían valor cuando se explotaban. Hoy, desde Encuentro Misionero, demostramos que la selva puede generar oportunidades económicas por estar viva», expresaron desde el espacio.