La energía solar gana terreno en Misiones. Federico Reynero, titular de I-Solar, señaló que los sistemas fotovoltaicos permiten reducir hasta un 80% el consumo eléctrico en industrias y comercios, mientras que en los hogares el ahorro puede llegar al 40%.
Según el empresario, el efecto más inmediato es la baja en la factura de electricidad desde los primeros meses de funcionamiento. Pero el beneficio no se limita a eso: los sistemas también aportan previsibilidad y una mayor capacidad de gestión del propio consumo.
«Existe un beneficio económico muy tangible que se percibe rápidamente, pero también ventajas vinculadas a la sustentabilidad y a la posibilidad de administrar la propia energía con menor dependencia de la red», afirmó Reynero en diálogo con LT 17 Radio Provincia de Misiones.
El crecimiento de la tecnología se registra en distintos contextos. En las zonas rurales, la adopción históricamente respondió a las dificultades de acceso al suministro convencional. En las áreas urbanas, en cambio, el motor es el interés por complementar el servicio eléctrico tradicional.
Reynero destacó el concepto de generación distribuida, un modelo donde cada usuario produce parte de la energía que consume. «Lo que buscamos es que la generación no se concentre en pocos lugares, sino que cada punto pueda producir su propia energía. A medida que la tecnología evoluciona, vemos una incorporación cada vez mayor en diferentes zonas», explicó.
En cuanto a la evolución técnica, indicó que los paneles actuales ofrecen una potencia superior a la de generaciones anteriores, lo que reduce la cantidad de equipos necesarios para abastecer una vivienda o un comercio.
Otro punto que señaló es el avance de las baterías como complemento de los sistemas solares. Según Reynero, estas soluciones permiten avanzar hacia esquemas con mayor autonomía energética y pueden incorporarse de forma gradual según las necesidades de cada usuario.
«Hoy las baterías atraviesan un proceso similar al que vivieron los paneles años atrás. Ya no se trata solamente de ahorrar energía mes a mes, sino también de sumar autosustentabilidad mediante sistemas que pueden crecer de forma escalable», sostuvo.
El empresario recordó además que los usuarios residenciales tienen la posibilidad de inyectar a la red la energía excedente que generan sus instalaciones. En ese marco, estimó que el retorno de la inversión se alcanza en aproximadamente cinco años, con paneles que cuentan con garantías de funcionamiento de hasta 25 años e inversores con cobertura de 10 años.
Los mayores niveles de ahorro, precisó, se registran en actividades comerciales e industriales, donde los horarios de producción suelen coincidir con los momentos de mayor generación solar.