Estudiantes de Garupá patentaron el ‘Revirator’, una máquina para hacer reviro con protección legal nacional

Estudiantes del Instituto de Enseñanza Agropecuaria y Electromecánica N° 7 de Garupá dieron un paso concreto en el mundo de la propiedad intelectual: obtuvieron el registro oficial de su máquina para hacer reviro, bautizada «Revirator», con el número 111832. El invento quedó así protegido en todo el territorio nacional.

El proyecto nació dentro de la escuela de perfil técnico, cuando los propios alumnos adaptaron una máquina de hacer pan para producir el popular plato misionero. En una demostración en vivo, los jóvenes la pusieron a prueba preparando reviro ante quienes siguieron el proceso.

El abogado Luis Quaranta, especialista en patentes, acompañó y gestionó el trámite de protección legal. Según explicó, el registro obtenido corresponde a un modelo de utilidad, conocido coloquialmente como «patente chica» en Argentina. «Las ideas no se patentan. Cualquier otra persona del país puede tener la misma idea, pero desarrollar el producto y llegar a hacer los planos, hacer los circuitos y llegar a un producto comercial X, tiene una protección que se plasma en este título», señaló.

En cuanto al alcance del registro, Quaranta precisó: «Ahora están protegidos en todo el país. Ellos tienen esa protección legal y nadie más puede replicar el primer Revirator a nivel país, o sea, tiene mucho que ver con nuestra idiosincrasia, con nuestra cultura misionera». Esto implica que si alguien comercializa un producto similar copiando el diseño de los estudiantes, los jóvenes cuentan con las herramientas legales para exigir el cese del uso indebido.

El letrado también aclaró que la marca del invento se encuentra en trámite y que un mismo producto puede acumular varios tipos de registros. Sobre los costos, desmitificó la idea de que patentar es un proceso caro: «No se paga, se paga una tasa administrativa más el asesoramiento y en el mercado debe estar algo así como 200 mil pesos hacer un registro de este tipo».

Quaranta destacó la articulación entre el sector público y el privado para llegar a este resultado: «Nosotros venimos trabajando desde el 2006 con todo lo que tiene que ver con propiedad intelectual en la provincia y la verdad que fue un esfuerzo mancomunado de lo público-privado para llegar a tener este título». En ese marco, señaló que la falta de información sigue siendo el principal obstáculo para que emprendedores y estudiantes protejan sus desarrollos, y remarcó la ausencia de materias de propiedad intelectual en carreras universitarias de la provincia.

Al cerrar, el abogado expresó su deseo de que este sea el primero de muchos registros para los alumnos de escuelas técnicas misioneras: «Ojalá este sea el primer título de muchos títulos más de nuestros chicos de las escuelas técnicas. Hemos donado nuestro trabajo en este caso particular, pero estoy seguro que articulando lo público con lo privado, los misioneros no tenemos techo para este tipo de desarrollos».

Con informacion de Misiones Online.