Falleció César ‘Pomelo’ Móttola, una figura central en la historia del rock misionero

El rock misionero perdió a uno de sus nombres ineludibles. César «Pomelo» Móttola, guitarrista, docente y figura clave de la historia musical de la provincia, falleció esta semana tras una trayectoria que abarcó más de cuatro décadas, bandas fundacionales y una labor constante en la formación de nuevos músicos.

La Secretaría de Cultura de Misiones confirmó su fallecimiento y lo despidió como uno de los grandes referentes del rock de la tierra colorada. El velatorio se realizará este jueves, de 10 a 17, en la sala Descanso Eterno, en la avenida Santa Catalina esquina Martín Fierro.

Móttola formó parte de una generación que comenzó a construir una identidad propia para el rock misionero cuando la escena carecía de circuitos estables, salas y estructuras profesionales. A lo largo de su carrera transitó el jazz rock, el blues, el funk, la bossa nova y la música popular latinoamericana sin que los géneros funcionaran como fronteras rígidas.

Fue el primer guitarrista de Los Pie, banda considerada parte del núcleo histórico del rock provincial, antes de que su lugar fuera ocupado en distintas etapas por Omar Sawaya y Osvaldo de la Fuente. También integró Papusa, formación dedicada entre otras búsquedas a recrear el repertorio de Pescado Rabioso y la obra de Luis Alberto Spinetta, influencia que marcó buena parte de su camino artístico.

Otra experiencia central fue Clave de Hoy, una de las primeras formaciones de jazz rock de Misiones, donde compartió escenario con músicos como Cacho Bernal, Dani González y Pocho Agüero. Su nombre aparece además vinculado a Blues Reporter, junto al músico paraguayo Gustavo Sánchez Haase, y a Siembra, donde participó como guitarrista invitado en presentaciones de los primeros años de la década de 1970.

En 2014 encabezó la denominada Nave Móttola en el marco de CelebraRock, encuentro que reunió a referentes de más de medio siglo de historia del rock provincial. Esa formación de free jazz rock y bossa-funk lo tuvo junto a Mauri Pérez, Litto Dartois y Richard Reversat. Dos años después volvió al Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento con un espectáculo centrado en la improvisación, acompañado por Marcelo Móttola en batería, Marcelo Pérez como multiinstrumentista y Diego Velázquez en bajo.

Quienes compartieron escenarios con él destacaban su capacidad para escuchar e intervenir en tiempo real. La improvisación no era para Pomelo un ejercicio técnico ni un intervalo entre canciones, sino el centro de su manera de concebir la música. Según sus propias palabras, la «zapada» se alimentaba de las ideas acumuladas por el músico hasta encontrar «un momento de belleza», y una obra alcanzaba su sentido cuando lograba emocionar al público.

Pero su legado excede los escenarios. Durante años dictó clases, talleres y clínicas de guitarra, incluyendo actividades en el Museo Provincial de Bellas Artes Juan Yaparí. Por esos espacios pasaron jóvenes que luego construyeron sus propios caminos en la música misionera. Su enseñanza iba más allá de la técnica: transmitía una forma de escuchar, de buscar una voz propia y de asumir la improvisación como una conversación.

Esa dimensión docente explica el lugar particular que ocupa su figura en la memoria cultural de la provincia. Pomelo fue un instrumentista admirado, pero también alguien que abrió puertas, sumó alumnos a experiencias colectivas y compartió sus conocimientos sin reservas.

Quedan las bandas, los recitales, las grabaciones dispersas y el recuerdo de las zapadas. Y quedan, sobre todo, los músicos que encontraron en él a un maestro.

Con informacion de Primera Edicion.