El grooming creció de manera sostenida en Argentina desde la pandemia y las alarmas siguen encendidas. Así lo advirtió Hernán Navarro, fundador y director ejecutivo de Grooming Argentina, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Según explicó Navarro, el crimen organizado y las redes de pedofilia encontraron en el entorno digital una vía de acceso a menores de edad, situación que se agrava por la hiperconectividad y la falta de acompañamiento adulto. Un estudio de la organización indica que Argentina es el país de América Latina donde niños y adolescentes pasan más tiempo conectados: un promedio de siete horas diarias.
«Un chico hiperconectado es un chico hipervulnerable», resumió el especialista. A ese dato sumó la ausencia de educación digital, la pérdida del diálogo en el hogar y una mirada adulta que todavía asocia la seguridad únicamente al espacio físico.
«El enemigo es intangible, es invisible e ingresa por WiFi», expresó Navarro. Según advirtió, ninguna plataforma está exenta: «Toda plataforma en la cual exista la posibilidad de contacto entre personas puede ser aprovechada por un perfil criminal».
El especialista mencionó el caso de Roblox, donde niños de cinco, seis o siete años construyen una identidad digital y los agresores pueden adaptar perfiles y formas de comunicación para acercarse a ellos.
Navarro cuestionó las iniciativas que buscan prohibir el acceso de adolescentes a redes sociales. «El riesgo con la prohibición no se extingue, el riesgo se desplaza», remarcó. A su entender, esas medidas pueden alejar a los menores de sus padres y dificultarles pedir ayuda si algo les ocurre en un espacio que tenían vedado.
Para el referente de la organización, la respuesta debe centrarse en la educación digital y la recuperación del diálogo familiar. «La salida está en la educación. Necesariamente, el mundo adulto se debe involucrar», enfatizó.
En esa línea, Navarro presentó recientemente su primer libro, titulado ¿Cómo te fue hoy en Internet?, cuyo título propone incorporar esa pregunta a las conversaciones cotidianas de cada familia. Aclaró que los adultos no necesitan volverse especialistas, sino comprender los entornos digitales que habitan los menores.
«Un padre que se aleje cada día más de la tecnología no solamente va a ser cada vez más negligente, sino que va a conocer menos a sus hijos», advirtió.
Otro dato que preocupa es la edad de las víctimas. Si bien históricamente el segmento más vulnerable se ubicaba entre los nueve y los trece años, la organización comenzó a registrar casos en etapas cada vez más tempranas. «La curva no va para arriba, va para abajo», alertó Navarro.
El especialista también subrayó que las agresiones digitales tienen consecuencias reales. «Las violencias no atacan a los dispositivos móviles, atacan a las identidades digitales», señaló, y definió al grooming como una nueva forma de violencia sexual sin contacto físico.
Un relevamiento de Grooming Latam que reunió cerca de 30.000 testimonios de personas de entre nueve y diecisiete años en quince países de la región reveló que el 80% no sabe qué es la identidad digital.
Navarro señaló además que un agresor puede mantener conversaciones simultáneas con alrededor de 200 niños y adolescentes, utilizando el lenguaje, los acrónimos y las expresiones propias de esas edades. «El terreno que no ocupemos desde la narrativa, el discurso y el lenguaje lo va a ocupar alguien más», sostuvo.
Finalmente, convocó a construir lo que llamó una «red del bien». «Si no nos posicionamos, vamos a estar cada vez más lejos, los chicos van a quedar más solos y más desprotegidos. Este desafío es fundamental y principalmente del mundo adulto», concluyó.
Con informacion de Primera Edicion.