Hospitales públicos al límite: Misiones, Corrientes y Salta advierten por la saturación del sistema sanitario

Los sistemas públicos de salud de Misiones, Corrientes y Salta atraviesan una presión asistencial sin precedentes. Los titulares de las carteras sanitarias de las tres provincias reconocen que sus hospitales funcionan al límite, como consecuencia directa del éxodo masivo de pacientes que abandonan la medicina privada ante la imposibilidad de costearla.

En Misiones, el ministro de Salud Pública, Héctor González, expuso el panorama ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados: la salud pública de la provincia absorbe cerca del 80% de la demanda total, un porcentaje que creció hasta un 20% en el último año. Hace dos o tres años, ese indicador rondaba el 65%.

«Mucha gente se quedó sin obra social y sin prepaga e incluso vemos a muchas personas con obra social que acuden a la salud pública porque, en Misiones, la gente elige la salud pública», señaló González. El ministro también reconoció el impacto en los tiempos de espera: «Sí tenemos lista de espera, pero no de tantos días. También depende del lugar y de la especialidad».

El funcionario graficó la exigencia que implica ese crecimiento: «Obviamente, si pasamos de atender 300 pacientes y de golpe pasamos a atender 450 o 500 nos exige reorganizarnos porque tenemos el mismo recurso humano que antes y muchas veces implica una mayor sobrecarga de trabajo».

El Hospital Madariaga, principal centro de alta complejidad de la provincia, refleja esa presión con números concretos. En el primer trimestre de 2026 registró 40.619 consultas, 1.224 egresos hospitalarios y 1.266 cirugías, superando el techo histórico de las 1.200 intervenciones quirúrgicas mensuales. En términos interanuales, las consultas crecieron un 20,8% en dos años: de 33.628 en el primer trimestre de 2024 a 40.619 en el mismo período de 2026.

Para descomprimir la demanda, el Madariaga profundizó su articulación con el Hospital Favaloro y el Hospital de Fátima, donde especialistas realizan cirugías de ginecología, traumatología, cirugía general y coloproctología. El presupuesto 2026 de la cartera sanitaria misionera contempla una asignación de $1.009.979.707.000 para salud, un incremento del 37,89% respecto al año anterior.

En Corrientes, el ministro Emilio Lanari describió la situación sin eufemismos: «Está a full de sus capacidades». Según datos de su propio ministerio, más del 86% de las atenciones médicas de la provincia se realizan en el sistema público, cifra que en declaraciones más recientes Lanari ubicó cerca del 90%. La presión adicional llega también de pacientes provenientes de Chaco y Formosa. El funcionario vinculó el fenómeno con «el desequilibrio que se ha producido entre la salud pública y privada en los últimos años». Como respuesta, la provincia avanza con la reconversión de Centros de Atención Primaria de la Salud para que funcionen con guardia las 24 horas e internación abreviada.

En Salta, el ministro Federico Mangione ofreció el relato más crítico: «Tengo colmadas las guardias. Hace cuatro meses que volvimos a tener pacientes en los pasillos, en camillas. No me alcanza el espacio». Según el funcionario, la demanda en guardias hospitalarias aumentó hasta un 85% en los últimos meses. «Ha aumentado muchísimo la cantidad de pacientes con obra social porque no hay plata», afirmó, y explicó que muchas familias no pueden afrontar los depósitos iniciales en clínicas privadas, que no bajan del millón de pesos.

A ese escenario se suma, según denunció Mangione, la deuda de las obras sociales con el sistema público. «Las obras sociales siguen sin pagar nada», sostuvo el ministro, quien reveló que una sola obra social acumula una deuda superior a los $5.000 millones. También advirtió sobre los recortes nacionales en insumos sanitarios: cada tratamiento de antivirales cuesta $200.000 y la provincia recibe menos recursos para cubrirlos.

La situación de las tres provincias refleja una tendencia común: el aumento sostenido en los costos de la medicina privada y la reducción del financiamiento nacional generan una sobrecarga crónica sobre el sistema público, con instituciones que deben dar respuesta a una demanda que crece sin que los recursos humanos y presupuestarios acompañen el ritmo.

Con informacion de Primera Edicion.