INTA Cerro Azul investiga cómo convertir los palitos de yerba mate en biocarbón para mejorar suelos

Los palitos de yerba mate, un residuo que la industria yerbatera de Misiones genera en grandes cantidades, podrían tener un destino de alto valor: convertirse en biocarbón o biochar, un material con aplicaciones tanto en la mejora de suelos como en la captura de carbono. Eso es lo que investiga un equipo del INTA Cerro Azul liderado por la magíster Lorena Bárbaro.

El biocarbón se obtiene mediante un proceso llamado pirólisis, que transforma la biomasa aplicando calor en condiciones de bajo contenido de oxígeno. A diferencia del carbón vegetal convencional, no se usa como combustible sino para mejorar las propiedades del suelo y fijar carbono de manera estable y duradera.

Entre sus características más relevantes, el material tiene alta capacidad para retener agua y nutrientes, y genera condiciones favorables para el desarrollo de microorganismos beneficiosos para el suelo.

Para producirlo, el equipo del INTA diseñó junto a una metalúrgica local un horno tipo Kon-Tiki, también denominado horno de «cortina de llamas». El sistema incorpora capas de biomasa que se carbonizan de forma progresiva bajo altas temperaturas y con oxígeno limitado, lo que resulta en un producto rico en carbono y estable en el tiempo. La tecnología es relativamente simple y adaptable a distintas escalas.

Las muestras obtenidas a partir de palitos de yerba fueron sometidas a análisis físicos y químicos siguiendo estándares internacionales. Los resultados mostraron un elevado contenido de carbono estable, una estructura altamente porosa, gran superficie específica y mayor concentración de nutrientes minerales respecto al material sin procesar. Todos los parámetros cumplieron con las normas internacionales vigentes para biocarbón.

«Las características observadas indican que el biocarbón producido a partir de palitos de yerba mate tiene un importante potencial para aplicaciones agronómicas», señaló Bárbaro.

La investigación avanza ahora hacia una nueva etapa: evaluar el comportamiento del biocarbón como componente de sustratos para producción vegetal, analizando su influencia en las propiedades físicas, químicas y biológicas del sustrato y su impacto sobre el crecimiento de las plantas.

Si los resultados se confirman, los palitos de yerba podrían transformarse en un recurso de valor agregado para la región, contribuyendo a la gestión sostenible de residuos, la mejora de los sistemas productivos y la mitigación del cambio climático.

Colaboraron en la investigación Francisco Pascual y Martín Ghisio.

Con informacion de Primera Edicion.