El color rojo es una de las marcas visuales más reconocibles del paisaje misionero, pero detrás de esa apariencia uniforme se esconde una diversidad que puede definir el éxito o el fracaso de una campaña agrícola. Yerba mate, forestaciones, ganadería y cultivos familiares crecen sobre suelos que, aunque parezcan similares, presentan diferencias profundas en su composición y comportamiento.
Esa diversidad es el objeto de una investigación doctoral que lleva adelante Lucas Hopechek, becario del INTA Cerro Azul, bajo la dirección del doctor Lucas Moretti. El trabajo busca establecer cómo la composición mineralógica de los suelos de Misiones condiciona su fertilidad química natural, con el fin de generar criterios más precisos para el manejo nutricional de los cultivos.
«Cuando hablamos de suelos rojos no estamos hablando de suelos iguales», señala Hopechek. En la provincia conviven distintos órdenes —oxisoles, ultisoles y alfisoles— con diferencias en evolución, profundidad, acidez y capacidad de retención de nutrientes. El estudio también abarca los suelos pedregosos, conocidos localmente como «toscosos», sobre los que existe menos información disponible.
Una de las preguntas que disparó la investigación fue por qué dos lotes de apariencia similar pueden responder de manera diferente ante el mismo manejo agronómico. La respuesta, según el investigador, está debajo de la superficie.
«La fertilidad no depende solamente de la materia orgánica. También está condicionada por la fracción mineral del suelo: las diferencias en tipos y cantidad de arcillas, la fracción gruesa (arenas y limos) y los óxidos e hidróxidos de Hierro y Aluminio, que influyen directamente sobre la disponibilidad de nutrientes y el comportamiento químico del suelo», explica Hopechek.
El trabajo de campo se concentra en el departamento Guaraní, una de las zonas con mayor diversidad de suelos de la provincia y una de las pocas que cuenta con una Carta de Suelos elaborada en semidetalle, resultado de años de relevamientos liderados por el propio INTA. Solo el departamento Leandro N. Alem tiene un nivel de detalle cartográfico comparable. Esa herramienta permitió seleccionar con precisión los sitios de muestreo y comparar distintos tipos de suelos bajo condiciones productivas similares.
Aunque el estudio tiene un fuerte componente científico, su orientación es práctica: el conocimiento generado apunta a diseñar estrategias de manejo y fertilización adaptadas a las características de cada ambiente, favoreciendo una producción más eficiente y sustentable.
El 7 de julio se conmemora en Argentina el Día de la Conservación del Suelo. Para Hopechek, conservar este recurso en Misiones implica mucho más que controlar la erosión —un desafío permanente dado el régimen de lluvias y las pendientes del territorio provincial—. También significa preservar la materia orgánica, mantener la capacidad del suelo para retener y ceder nutrientes, y evitar la acidificación y la compactación.
Con esa perspectiva, la investigación del INTA Cerro Azul busca aportar respuestas sobre un recurso que muchas veces se da por conocido, pero que todavía guarda información clave para el futuro productivo de Misiones.
Con informacion de AgroMisiones.