Investigadores del CONICET hallaron indicios de que la yerba mate podría frenar el avance del Parkinson

Un equipo de investigadores del CONICET, encabezado por Juan Ferrario, avanza en el estudio de los efectos de la yerba mate sobre la enfermedad de Parkinson. Los resultados obtenidos hasta ahora sugieren que algunos compuestos de la planta podrían contribuir a retrasar el deterioro neuronal propio de esa enfermedad neurodegenerativa.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Ferrario explicó que uno de los estudios se realizó con ratones a los que se les suministró mate durante tres meses antes de inducirles una lesión que simula el daño neuronal del Parkinson. Los resultados mostraron que «la muerte de las neuronas es un 10% menos», un porcentaje que el investigador consideró significativo en el contexto de este tipo de enfermedades.

Según detalló, el efecto no implicaría detener por completo el proceso de deterioro, sino que «lo que estaría haciendo el mate es generar un entorno celular beneficioso para que las neuronas no mueran tan rápido», lo que permitiría retrasar la aparición o progresión de los síntomas.

Paralelamente, el equipo trabaja en la Universidad de Buenos Aires con modelos celulares para comprender los mecanismos biológicos involucrados. En ese plano, Ferrario señaló que encontraron resultados sólidos vinculados al ácido clorogénico, el compuesto mayoritario de la yerba mate, que tendría la capacidad de activar procesos celulares relacionados con el metabolismo energético.

Uno de los trabajos ya fue enviado para evaluación por pares, mientras que el segundo podría estar listo para su presentación formal en aproximadamente tres meses, aunque el proceso editorial posterior podría extender los plazos de publicación final.

Sobre el financiamiento, Ferrario reconoció que sostener el proyecto no fue sencillo. «Seguimos avanzando a pesar del contexto tremendamente adverso», afirmó, y aclaró que buena parte del trabajo fue posible gracias a insumos adquiridos con anterioridad. En ese marco, destacó el respaldo reciente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM): «Me acaba de aceptar un apoyo a la investigación que no es tanto dinero, pero que es suficiente como para poder terminar». El organismo también acompaña el proyecto a través de una beca cofinanciada con el CONICET.

El equipo central es pequeño. «Si te digo la verdad somos dos», indicó Ferrario, quien además señaló que cuentan con la colaboración parcial de estudiantes universitarios. A eso se sumaron los efectos de la pandemia: «Volver de la pandemia fue mucho más difícil de lo que habíamos imaginado», dijo, en referencia a los problemas técnicos y metodológicos que trajo la interrupción prolongada de los experimentos.

Las próximas etapas apuntan a profundizar el estudio de la autofagia, un mecanismo de limpieza celular que, según explicó Ferrario, «es una de las cosas que fallan en el Parkinson» y sobre el cual el ácido clorogénico podría tener una incidencia favorable.

El investigador también subrayó que el interés por la yerba mate creció a nivel global: «Ya hay grupos de investigación que no son de Sudamérica que están haciendo investigación en yerba mate», lo que, a su criterio, refuerza la importancia de fortalecer estos estudios en la región donde la planta es producida y consumida.

Con informacion de Primera Edicion.