Juana Acosta, maestra de una comunidad mbya guaraní de Misiones, es finalista del premio Docentes que Inspiran

Misiones tiene una nueva representante en la instancia final del premio nacional Docentes que Inspiran, que llega a su sexta edición con el objetivo de reconocer a educadores cuyo trabajo transforma la vida de sus alumnos y sus comunidades.

Juana Roxana Acosta, maestra y directora de la Escuela 956 SAT 01, ubicada en la comunidad mbya guaraní Ysyry de Colonia Delicia-Mado, fue seleccionada entre los seis finalistas del concurso. La noticia se conoció días atrás, luego de que la docente ya había sido destacada como semifinalista junto a Nahuel Czuhaj, maestro de la Escuela 640 General Enrique Mosconi de Fracrán.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones durante el Día de la Independencia, Acosta describió el alcance del reconocimiento. «La verdad que es un orgullo para la Escuela 956, ubicada en Colonia Delicia-Mado e integrada por siete comunidades aborígenes, ser parte de este concurso», afirmó, y subrayó que el mérito no es solo suyo: «La escuela es un equipo completo conformado por el plantel docente, la comunidad educativa, los ADIS (Auxiliares Docentes Indígenas) y también los caciques de cada comunidad».

La institución trabaja bajo la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), una propuesta que combina la preservación de la identidad cultural de los pueblos originarios con el acceso a la educación formal. Acosta señaló que su escuela es la única de esa modalidad en la zona norte de Eldorado. «Considero que represento a todas las escuelas EIB, porque todas realizamos un trabajo muy importante en contextos bastante difíciles», sostuvo.

Uno de esos desafíos es el idioma. La docente explicó que el mbya guaraní que hablan las comunidades donde trabaja es distinto al guaraní conocido en la región fronteriza con Paraguay y Brasil. «Fue un desafío aprenderlo, tanto para mí como para mis colegas», relató. Y agregó que la formación docente tradicional no contempla estas realidades: «A nosotros no nos preparan en el profesorado para este tipo de circunstancias. Es una situación muy compleja porque los chicos deben aprender dos lenguas: la propia y el castellano».

Acosta lleva 15 años trabajando en esa escuela, siempre en doble turno. Recordó que cuando comenzó, en 2011, las condiciones eran muy precarias. «Al principio no teníamos edificios, agua, electricidad ni sanitarios. Era una realidad muy complicada», dijo. Con el tiempo, y gracias al trabajo conjunto con la comunidad y los caciques, la escuela creció: hoy cuenta con una escuela núcleo y tres aulas satélite.

«Amo el lugar donde trabajo. No lo cambiaría nunca. Con ellos aprendo y crezco todos los días», expresó la docente, quien destacó entre los logros del establecimiento el caso de un exalumno que hoy se desempeña como Auxiliar Docente Indígena.

El principal objetivo de la institución, según Acosta, es que los alumnos puedan mantener sus raíces y su lengua sin resignar posibilidades de desarrollo. «Soñamos con que el día de mañana alguno de ellos pueda convertirse en maestro dentro de su comunidad, en agente sanitario o ejercer cualquier otra profesión», señaló.

Al cierre de la entrevista, la directora pidió mayor visibilidad y apoyo para las escuelas interculturales bilingües de la provincia. «Los chicos y sus familias son de escasos recursos, pero creemos que en ellos está el cambio y el futuro para construir una comunidad mejor», concluyó.

La edición anterior del concurso tuvo también a Misiones en lo más alto: Edgardo Doberstein, docente de la EPET 18 de Puerto Esperanza, fue el ganador nacional en 2025.

Con informacion de Primera Edicion.