Kabaláh, el restobar de shows en vivo de Posadas, podría cerrar en junio tras nueve años de actividad

Kabaláh, uno de los bares de shows en vivo y karaoke más reconocidos de Posadas, podría cerrar sus puertas en junio. Su propietario, Juan Quirelli, confirmó que las chances de continuar son muy pocas y que, de no aparecer alguna alternativa, el local bajará la persiana tras nueve años de actividad en la calle San Lorenzo.

«Es algo que no es de un momento a otro, que uno toma esa decisión, pero es un momento culmine y ya hay muy pocas chances de que podamos seguir», afirmó Quirelli, quien decidió comunicar la situación con anticipación para que clientes y amigos estén al tanto y para explorar si existe alguna herramienta que permita salvar el negocio.

El empresario señaló que la crisis responde a varios factores, pero el principal es la reducción del poder adquisitivo de su clientela habitual: trabajadores de clase media. «Nosotros vivimos del sobrante de la gente. Vos pagás la escuela de los chicos, le comprás las pilchas, hacés el guiso, pagás la luz y si te sobra te vas a tomar una cervecita con tu mujer, con tus amigos, y es de las primeras cosas que se cortan», explicó.

En la misma línea, trazó una comparación con los recortes que cualquier familia hace en tiempos de ajuste. «Vos el guiso lo vas a seguir haciendo, le pondrás menos carne, pero lo primero que cortás es la salida, el asadito del domingo», sostuvo.

Quirelli también apuntó a lo que describió como indiferencia hacia la cultura en vivo. «Nosotros tenemos show en vivo. Creemos que hacemos un humilde aporte a la cultura. Y la verdad que con la cultura pasa algo muy loco: hay una hipocresía gigante. A la gente que le tiene que importar, no le importa», lamentó.

Destacó el nivel artístico de Posadas, pero advirtió que el público disfruta sin estar dispuesto a pagar una entrada. «Hay intérpretes increíbles. Hay bandas tremendas. Y la verdad es que a nadie le importa. No digo solamente a la clase dirigencial, en general, la gente», sentenció.

Sobre los artistas, cuestionó la idea de que trabajan por vocación y no necesitan ser remunerados. «Asociamos al artista con la bohemia y que come del aire y, como a él le gusta, porque se nota por la expresividad que tiene, que le encanta lo que hace, entonces no le pago. Es una tontería», sostuvo.

En los momentos de mayor movimiento, Kabaláh llegaba a reunir entre 40 y 50 personas por noche. Hoy, esa concurrencia se redujo notablemente. Quirelli reconoció que la situación crítica se presentó en diciembre y que desde hace tres meses paga la boleta de luz con tarjeta de crédito. «Después pago el mínimo de la tarjeta porque no me alcanza. Entonces, armé una pelota de nieve también en casa», aseguró.

Sobre el contexto económico general, fue directo: «Yo creo que este modelo económico no está fracasando. Yo creo que está haciendo las cosas que vino a hacer. Creo que va a cumplir su objetivo en seis años. Nosotros estamos afuera, los laburantes clase media estamos afuera, claramente».

Quirelli cerró con un reconocimiento a su equipo, compuesto por Lucas, Gonzalo y Lucho. «Nosotros si llegamos hasta acá, porque esto no es de ahora, es porque yo tengo un equipo de laburo que son impresionantes los chicos. Somos poquitos y ellos redoblan el esfuerzo para atender, porque por la cantidad de gente que va y el tamaño, quizás debiéramos ser el doble. Y ahí hubiéramos cerrado», reveló.

Con informacion de Misiones Online.