El Hotel Amérian de Puerto Iguazú fue el escenario de la segunda edición de la Muestra de Arte de Artistas Residentes, un evento que reunió a 32 creadores locales en una jornada de intensa actividad cultural.
La biodiversidad misionera dominó buena parte de las obras exhibidas: yaguaretés, coatíes, tucanes y la selva aparecieron como protagonistas en lienzos trabajados en óleo, acrílico y pastel al óleo. El concierto de piano del profesor Agustín Rodríguez junto a sus alumnos complementó el ambiente y dialogó con las piezas visuales expuestas en el lobby.
Laura Simon y Carolina Devecchi, artistas e integrantes de la organización, explicaron que el proyecto tiene su origen en los encuentros del ciclo Cataratas en Colores. «Empezamos a ver que había muchísima gente que estaba viviendo en Iguazú que pintaba», contaron. A partir de esos primeros contactos se consolidó una red que derivó en exposiciones conjuntas en distintos espacios de la ciudad. «De ahí surgieron esas primeras muestras en algunos hoteles y el año pasado fue el último paso que dimos para terminar de organizarnos con esa primera muestra de residentes», señalaron.
El crecimiento del colectivo fue notorio: de los 20 artistas convocados en la primera edición se pasó a 32 en esta segunda entrega. «Y sigue creciendo el número», destacaron las organizadoras, cuyo objetivo declarado es continuar generando espacios para visibilizar la producción artística local. «La idea es poder seguir mostrando el arte y la cultura de acá, en Puerto Iguazú», afirmaron.
Entre los expositores estuvo Marcelo Moreira, artista, escritor y referente cultural de la ciudad, quien presentó la obra Yerba, una pintura que aborda la situación histórica de las mujeres trabajadoras en los yerbales. «Esto significa la explotación de las mujeres en los yerbales, que es una cosa histórica. Nunca ha cambiado, si algo cambió, cambió sutilmente. La explotación siempre fue la misma», explicó al describir la pieza.
Moreira valoró la consolidación del espacio colectivo y recordó que años atrás existieron iniciativas similares que con el tiempo se diluyeron. «Ahora surge nuevamente y yo estoy totalmente de acuerdo con lo que se está haciendo», afirmó. Además, señaló que este año marca medio siglo desde su primera exposición individual, realizada en agosto de 1976 mientras cursaba la escuela secundaria. Jubilado de la docencia y de su trabajo en el aeropuerto, dedica hoy gran parte de su tiempo a la producción. «Desde que me jubilé, estoy pintando bastante seguido», indicó. Sobre su obra en general, expresó: «Me siento un mensajero de la provincia, de todas sus historias, sus dolores y todo lo que tenga que ver con Misiones».
Marieli Echeverría presentó Coatí en las Cataratas, una obra en pastel al óleo que retrata a ese animal en un atardecer frente a las caídas de agua. «Son como crayones que se ponen en el papel y con la punta de los dedos se va haciendo toda la técnica. Se va esparciendo e integrando los colores», describió sobre el proceso, que no requiere pinceles. Echeverría optó por el coatí precisamente porque lo considera una especie poco frecuente en las representaciones artísticas: «Es uno de los animales que menos se retratan. Obviamente están el yaguareté, el tucán, pero decidí hacer un coatí». La artista también celebró la existencia de estos espacios: «Muchos están como escondidos en su mundo y ahora estamos todos saliendo».
Norma Vivero exhibió una pintura de un yaguareté realizada en óleo, su primera experiencia con esa técnica. La obra fue el resultado de meses de trabajo en el taller de la profesora Marisol Gorgues, a quien atribuyó parte central del resultado. «Este cuadro lo debo a ella», dijo. El proceso le demandó casi cinco meses de trabajo, con clases de dos horas y media los sábados. Vivero también subrayó el valor de este tipo de encuentros para los artistas que recién se inician: «Me encanta porque hay varios artistas que están naciendo como yo y entonces necesitan un lugar para mostrar sus cuadros».
Patricia Moyano presentó Pico de Fuego, una pintura en acrílico sobre cartón entelado que combina la imagen de las Cataratas del Iguazú con la figura de un tucán. «Me apasiona mucho lo que es nuestra tierra colorada, la selva, las flores», explicó. Al igual que otros participantes, valoró la continuidad de estas iniciativas: «Creo que tiene que haber cada vez más, así nos vamos conociendo entre todos, más artistas y más gente que va visitando».
Con informacion de Misiones Online.