La campaña tabacalera 2025-2026 está dejando marcas históricas en Misiones. Al 1 de junio, el acopio de tabaco Burley totalizaba 41.352.029 kilos, por encima de la proyección inicial de 38.430.000 kilos y del total de la campaña anterior, que había cerrado en torno a los 39 millones de kilos.
El volumen acumulado representa el 107,6% de lo estimado al arranque del ciclo, es decir, casi 2,92 millones de kilos más de lo previsto. Fuentes del Ministerio del Agro y la Producción indicaron que es el mejor registro de acopio en los últimos 15 años.
La campaña aún no cerró: todavía queda producción por ingresar a los centros de recepción, por lo que desde el sector estiman que el total final podría superar los 42 millones de kilos antes del cierre oficial, fijado para el 12 de junio.
El impacto económico es significativo. Los productores percibieron hasta el último relevamiento $138.699 millones por la venta de la materia prima. Solo en la jornada relevada se movilizaron más de $1.764 millones, lo que refleja el ritmo sostenido de operaciones incluso en la etapa final.
El precio promedio ponderado acumulado se ubicó en $3.354,11 por kilo, una cifra que se mantuvo estable a lo largo de toda la campaña. El índice de calidad acumulado alcanzó los 82,57 puntos, reflejando buenas condiciones tanto en la producción como en la clasificación y recepción del producto.
Entre las empresas receptoras, la Cooperativa Agroindustrial de Misiones encabezó el ranking con 13.746.402 kilos acopiados. La siguió Massalin Particulares con 11.236.367 kilos y Comercial Industrial Misionera Argentina (CIMA) con 4.958.558 kilos. Más atrás se ubicaron AOTA con 3.776.871 kilos, BLASA con 3.436.882 kilos, COTAVI con 2.427.185 kilos, TBC con 749.323 kilos, COOPARG con 569.871 kilos, Panambí con 344.476 kilos y N. Alfader con 106.094 kilos.
Varias firmas superaron ampliamente sus metas iniciales. TBC lideró ese grupo con un avance del 149,86% sobre lo proyectado, seguida por Massalin Particulares con 132,19%, CTM con 114,55%, CIMA con 110,19%, BLASA con 107,40% y AOTA con 104,91%.
Detrás de estos números hay un factor estructural que los analistas del sector vienen señalando: el deterioro de la rentabilidad en otras producciones regionales, en particular la yerba mate, llevó a muchos colonos a ampliar la superficie dedicada al tabaco o a retomar esa actividad como principal ingreso. La mayor área sembrada, sumada a condiciones climáticas favorables y una demanda firme, derivó en una cosecha que terminó excediendo todas las previsiones. Ese escenario obligó a las empresas receptoras a ajustar sus esquemas logísticos para absorber el flujo extraordinario de materia prima.
Con informacion de Primera Edicion.