La CGT abrió una nueva ronda de discusiones internas para definir qué pasos dará frente a la reforma laboral del Gobierno de Javier Milei. El movimiento llega después de que la estrategia judicial para frenar las nuevas normas perdiera fuerza y de la presentación que la central obrera realizó ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra.
Durante las próximas dos semanas, la conducción sindical llevará adelante una serie de reuniones para resolver cómo continuar la disputa con la Casa Rosada. Una de las opciones que gana terreno es la de coordinar protestas escalonadas: medidas de fuerza alternadas entre distintos gremios a lo largo de varios días, en lugar de recurrir de inmediato a un paro general.
Este miércoles comenzará la primera ronda de encuentros, con la participación de confederaciones vinculadas a la industria, el transporte, los puertos, los medios de comunicación y la alimentación. El objetivo es hacer un análisis político y jurídico de la reglamentación de la reforma y evaluar las respuestas posibles. La semana siguiente, el debate pasará al Consejo Directivo, que encabezan Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, donde se tomarán las definiciones concretas.
El paso por Suiza también estará sobre la mesa. Desde la central obrera sostienen que la OIT reconoció los problemas planteados en torno a las leyes laborales argentinas. «En Ginebra logramos que la OIT nos reconozca los problemas que hay con las leyes laborales en el país y ahora va a haber que analizar cómo seguimos», indicaron fuentes de la conducción.
Dentro de la CGT conviven posiciones distintas. El ala más dura, en la que se enrolan la UOM, La Fraternidad y el sindicato de Gastronómicos, viene reclamando la convocatoria a un paro general de 36 horas. Sin embargo, la conducción considera que el contexto no es propicio para una medida de esa envergadura y que su impacto podría quedar acotado.
El esquema de protestas escalonadas, inspirado en la experiencia francesa durante el rechazo a la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron, tampoco está exento de dificultades. Al tratarse de conflictos sectoriales, el Gobierno tendría la posibilidad de activar la conciliación obligatoria para suspender las medidas. Además, la reglamentación de la reforma amplió el listado de actividades consideradas esenciales, lo que obligaría a varios gremios a mantener una parte importante de los servicios incluso durante una protesta.
En el frente judicial, la estrategia también cambia de forma. Según anticiparon desde la central, los próximos planteos ante los tribunales no serán presentados institucionalmente por la CGT sino por cada sindicato de manera individual. «Contra el decreto va a haber muchas cautelares pedidas individualmente por los distintos sindicatos», señalaron.
Mientras tanto, este martes habrá una señal pública de uno de los sectores más críticos del Gobierno. Pablo Moyano encabezará una conferencia de prensa junto a Julio Sosa, presidente de la Sección Ferroviaria Global de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) e integrante de la conducción de La Fraternidad. El encuentro, previsto para las 9.30 en la sede de Hipólito Yrigoyen al 1900, abordará la situación laboral y sindical en Argentina, las consecuencias de la reforma y las sanciones aplicadas al sindicato ferroviario.
La actividad se enmarca en una reunión internacional de la ITF que reúne a dirigentes ferroviarios de distintos países para analizar las condiciones del sector, el financiamiento de la actividad y el impacto de las políticas del Gobierno sobre el mundo del trabajo.
Con informacion de Misiones Online.