El quiebre dentro del frente que gobierna Misiones desde hace más de veinte años ya no admite disimulo. Lo que comenzó como una interna contenida terminó de estallar cuando Encuentro Misionero —el partido impulsado por Carlos Rovira— publicó una lista de autoridades que incluía, sin autorización, los nombres del gobernador Hugo Passalacqua y del exgobernador Maurice Closs.
La maniobra tuvo el efecto contrario al buscado. En vez de mostrar unidad, dejó al descubierto la profundidad de la fractura. Passalacqua se vio obligado a responder a través de su ministro Coordinador, Carlos Sartori.
«Tanto el gobernador como la inmensa mayoría de los funcionarios, dirigentes y militantes de la provincia que lo acompañamos, formábamos parte de un partido, la Renovación, que se extinguió, ya no existe más», señaló Sartori. Además, advirtió que Encuentro Misionero «abandonó ese proyecto, llevándose, entre otras cosas, fichas de afiliación, es decir, usando nuestros nombres sin autorización», y anunció que procederán a renunciar formalmente: «nadie nos pidió permiso para que estemos ahí: se están violentando derechos y no lo podemos permitir».
En la misma línea se pronunciaron los ministros de Turismo, José María Arrúa, y del Agro, Facundo López Sartori.
Desde Encuentro Misionero respondieron que no forzaron la voluntad de nadie y que los nombres de Passalacqua y Closs figuraban en la lista porque aún revestían como autoridades del Partido de la Concordia, antecesor del nuevo espacio.
Closs, por su parte, eligió la ironía. Publicó en su cuenta de X una imagen de un camión alusivo a la selección argentina y la acompañó con la frase: «Ocupado en cosas importantes! Y verídicas…». Passalacqua reposteó la publicación.
La primera señal visible del quiebre había llegado antes, cuando 67 intendentes firmaron un acta en Ruiz de Montoya respaldando explícitamente la reelección del gobernador. Dirigentes del espacio que hoy da la espalda a Encuentro Misionero describen un malestar acumulado con la conducción de Rovira: hablan de falta de diálogo, de decisiones unipersonales y de una distancia creciente con la sociedad. Mencionan en particular las represalias a referentes de la protesta policial y docente, que derivaron en el encarcelamiento de varios de ellos y en la posterior proyección política del expolicía Ramón Amarilla.
«Después de las elecciones del año pasado muchos veíamos que íbamos a pegarnos contra una pared. Lo único que hacía falta es que alguien se plante y cuando Hugo se plantó no le costó nada conseguir respaldos», graficó un dirigente con larga trayectoria en el espacio.
Para las próximas semanas se espera una oleada de desafiliaciones a Encuentro Misionero, que alcanzaría al propio gobernador, a gran parte de su gabinete y a numerosos intendentes. El jefe comunal de San Javier, Matías Vílchez, ya lo anticipó públicamente. Partidos como el MID, el Partido Socialista y Podemos también expresaron su apoyo a Passalacqua.
El escenario ubica al gobernador en la posición más sólida dentro del oficialismo, pero su verdadero desafío excede la disputa interna. Con más de dos décadas de gobierno renovador y señales de desgaste en la relación con la ciudadanía, Passalacqua deberá recuperar la confianza de los misioneros desencantados, y deberá hacerlo en un contexto en que la oposición también muestra mayor peso que en años anteriores.
En ese marco, la gestión aparece como su principal herramienta. El viernes, mientras la interna ocupaba la agenda política, el mandatario anunció la extensión por tres meses de los programas Ahora, que vencían el 30 de junio y que tienen impacto directo en el bolsillo de los misioneros y en la actividad comercial de la provincia.
Con informacion de Misiones Online.