La industria maderera de Misiones cerró el primer semestre de 2026 con serias dificultades. La caída de la demanda interna, el aumento de los costos de producción y los obstáculos para competir en el exterior configuran un panorama que preocupa al sector.
Enrique Bongers, presidente de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), sintetizó el problema central: «El gran problema que tenemos es el mercado interno que no arranca».
Según explicó el dirigente, la paralización de la obra pública y el bajo nivel de la construcción privada redujeron de manera significativa la demanda de madera, con impacto directo sobre los aserraderos provinciales. El resultado es una capacidad ociosa alarmante. «Llevamos una capacidad ociosa muy alta, más o menos del 60%», señaló Bongers.
Ante ese escenario, algunas empresas buscaron salida en los mercados externos, aunque esa opción no está disponible para todos. «Pocas empresas pueden salir a exportar», aclaró el dirigente. Si bien existe demanda internacional para los productos forestales argentinos, los costos internos restan competitividad. «El mercado externo existe, tiene precios medios, pero existe», indicó Bongers, aunque subrayó que los problemas logísticos son una desventaja concreta frente a otros países de la región: «No tenemos buenos costos logísticos».
A eso se suma el impacto de las tarifas eléctricas, insumo clave para el funcionamiento de los aserraderos. «Recibimos, dependiendo de las categorías, entre un 16% y un 28% de aumento en la energía», detalló, y advirtió que esos incrementos no pueden trasladarse a los precios de venta.
Con informacion de Primera Edicion.