La Cámara de Representantes de Misiones tratará este jueves un proyecto de ley para crear el Programa de Producción de Proteína Vegetal. La iniciativa, presentada por el diputado Juan José Szychowski de Encuentro Misionero, ya cuenta con dictamen favorable en comisión.
El objetivo central es que la provincia produzca localmente los alimentos nutricionales que hoy requieren las cadenas ganadera, porcina, avícola, ovina y caprina. Esos insumos actualmente se traen de otras regiones del país, lo que eleva los costos de producción.
«Las cadenas ganadera, avícola y porcina necesitan proteínas que actualmente se traen de otras regiones, lo que encarece la producción. Con este programa podremos desarrollar esos insumos localmente, generando valor agregado y trabajo en nuestra provincia», sostuvo Szychowski.
La propuesta prevé ampliar el cultivo de leguminosas, especies forrajeras y granos destinados a la elaboración de alimentos balanceados. La idea es consolidar una mayor oferta de materia prima desde las propias chacras misioneras, reduciendo la dependencia logística y promoviendo la instalación de plantas procesadoras de granos.
Si se convierte en ley, el Ministerio del Agro y la Producción será la autoridad de aplicación. Tendrá a su cargo líneas de crédito a valor producto, programas de investigación, asistencia técnica y acompañamiento para la instalación de plantas procesadoras. Las cooperativas y asociaciones tendrán prioridad en el acceso a tecnología, infraestructura y financiamiento.
«Nuestro objetivo es poner en marcha el programa para fortalecer la producción animal de autoconsumo, el comercio interno y, a futuro, exportar proteína vegetal», afirmó el legislador.
Szychowski indicó que los estudios de factibilidad ya fueron realizados y destacó el potencial de la cuenca del río Uruguay. «Hay muchas chacras con este perfil. Queremos trabajar de forma orgánica y extender la experiencia al resto de la provincia», señaló.
El proyecto incorpora además criterios de sustentabilidad: la expansión de los cultivos deberá respetar la biodiversidad, la legislación ambiental, la rotación de cultivos y el manejo responsable del suelo, con prioridad para tierras previamente intervenidas.
«Debemos identificar las tierras más aptas para maíz, sorgo o cebada. Los productores conocen su tierra; nosotros, a través de los equipos técnicos, brindaremos asesoramiento sobre las mejores semillas y fertilizantes adecuados para consolidar un esquema orgánico», expresó Szychowski.