Eva María Barrientos habló públicamente sobre la muerte de su hijo Rodrigo, un soldado de 26 años que falleció tras ser embestido por un motociclista en la costanera de Posadas durante los festejos por el triunfo de la Selección argentina. En declaraciones a Red Ciudadana, la mujer reclamó que el caso avance en la Justicia y que el imputado no quede en libertad.
El hecho ocurrió cuando un joven de 18 años realizaba maniobras peligrosas en moto, embistió a Rodrigo y escapó del lugar sin prestarle asistencia. El conductor fue localizado posteriormente por los investigadores y permanece bajo prisión preventiva por riesgo de fuga. Está imputado por homicidio en accidente de tránsito agravado por la fuga.
Eva María fue contundente al rechazar que el hecho sea catalogado como un simple accidente: «Él arrebató una vida, él no hizo solamente un accidente que lastimó y lo dejó, él mató a una persona, eso es muy feo. Para mí no fue un accidente».
La mujer también exigió que el imputado sea condenado a prisión efectiva: «Lamentablemente nosotros no podemos hacer nada, pero sí queremos que vaya a la cárcel ese chico por lo que hizo, porque yo no voy a quedar tranquila mientras no me entere que ha sido enjuiciado, que haya ido a la cárcel, porque tiene que pagar lo que hizo».
Rodrigo se había incorporado recientemente al Ejército Argentino y, según relató su madre, tenía proyectos concretos para su futuro. «Rodrigo era un excelente hijo, intachable, el mejor porque estudiaba, procuraba. Entró al ejército, le encantaba y le encantaba todo lo que era el tema de la fuerza. Me comentaba siempre que quería más y más, decía: ‘A mí no me sacia, yo quiero más, quiero seguir procurar, salir adelante, sacarles a ustedes adelante’, nos decía siempre», recordó Eva María.
La familia se había mudado recientemente desde Apóstoles a Garupá. Para las vacaciones que le correspondían, Rodrigo tenía planeado acondicionar una habitación en la nueva vivienda. «Tenía hermosos planes en su mente, él tenía prácticamente planeado todo», dijo su madre.
El día del siniestro, el joven regresaba a su casa para buscar ropa de trabajo antes de reincorporarse al cuartel: «Tenía que venir a mi casa porque el bolso de ropa que él llevaba para trabajar estaba todo acá, porque traía, lavábamos acá y llevaba limpio. Él venía a casa, dormía algo y se iba al cuartel».
La noticia del fallecimiento llegó a través de un llamado policial. El Ejército acompañó a la familia en los trámites posteriores. «El ejército hizo todo. Ellos movieron todo por nosotros porque nosotros no sabíamos nada, no teníamos conocimiento de cómo movernos», destacó Eva María.
La querella familiar, representada por el abogado Esquivel, solicitó formalmente que la causa sea recalificada como homicidio con dolo eventual, lo que implicaría una pena de mayor escala para el imputado.
«Yo lo único que quiero es que no dejen apagar y que las personas nos puedan ayudar a que se pueda hacer justicia y que pueda seguir en la cárcel el que lo mató», concluyó la madre.
Con informacion de Misiones Online.