La primera encíclica de León XIV pone al periodismo de verificación en el centro del debate sobre la IA

León XIV presentó el 25 de mayo su primera encíclica, Magnifica Humanitas, fechada a 135 años de la Rerum Novarum de León XIII, aquella carta de 1891 con la que la Iglesia entró al debate sobre el trabajo y la cuestión social de la era industrial. Si aquel texto miraba a la fábrica, este mira a la inteligencia artificial. El subtítulo no deja lugar a dudas: una reflexión «sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial».

Uno de los capítulos centrales del documento está dedicado a la comunicación. Allí, el Papa desarrolla la idea de la verdad como bien común, no como propiedad privada ni como una opinión más en el mercado de ideas, sino como algo que se cuida y se comparte, y que en el entorno digital se vuelve especialmente vulnerable. El texto sostiene que la verdad de los hechos exige «verificación, cotejo de fuentes y responsabilidad argumentativa».

El concepto que articula esa sección es el de «ecología de la comunicación», desarrollado en los párrafos 136 y 137. La metáfora es deliberada: así como un ecosistema se degrada cuando se rompen sus equilibrios, el espacio informativo se deteriora cuando la cultura digital deja de ser un ámbito de pensamiento crítico para convertirse, según el documento, en un instrumento de «homologación y dominio». La encíclica reivindica la red como espacio para la «libertad interior y el pensamiento crítico».

El texto también describe una «cultura de la inmediatez y la sobreestimulación» que genera fatiga y apatía frente al esfuerzo que implica buscar la verdad. El problema señalado no es solo la circulación de datos falsos, sino el desgaste de la atención como terreno donde prospera la desinformación.

Sobre la inteligencia artificial en particular, la encíclica sostiene que la desinformación «encontró un potente amplificador» en estas herramientas por su capacidad de «manipular contenidos, imágenes y vídeos». León XIV encuadra ese fenómeno en un contexto geopolítico más amplio, el de las guerras «híbridas» de naturaleza económica, financiera e informática, que según el documento utilizan la desinformación y el miedo para influir en la opinión pública. Señala también el riesgo de que una tecnología de esa envergadura quede controlada por unas pocas empresas privadas.

El documento no propone prohibiciones ni presenta la tecnología como algo intrínsecamente negativo. Pide, en cambio, una «nueva conciencia» en el uso «correcto y crítico» de la IA y enumera condiciones para sostener un espacio informativo saludable: transparencia en los criterios de selección de contenidos, protección de datos personales y, en el centro de esa enumeración, «un periodismo serio basado en la argumentación y la verificación».

Desde la Asociación de Medios de Información, que difundió el análisis del documento, se destacó que cuando una institución de la autoridad moral de la Iglesia define el periodismo de verificación como instrumento para preservar la verdad como bien común, está articulando el mismo argumento que los medios de información sostienen en debates más concretos: regulación de plataformas, derechos de autor y uso de contenidos periodísticos para entrenar modelos de inteligencia artificial.

En cuanto a la forma, el Vaticano acompañó la presentación de Magnifica Humanitas con infografías y materiales digitales pensados para circular en redes sociales, en una modernización notable de la comunicación de la Santa Sede. La paradoja que señalan quienes analizaron el texto es evidente: se usaron las herramientas de la era digital precisamente para defender que ninguna herramienta debe reemplazar el juicio humano sobre la verdad.

Con informacion de Misiones Online.