La yerba mate «La Soberana» llegó a las manos de la militancia de Encuentro Misionero de la voz de Orlando Barboza, productor de San Pedro y uno de los referentes del emprendimiento. El mensaje central fue claro: el proyecto es de los productores, no de empresarios ni industriales.
Barboza explicó que la iniciativa tomó forma en uno de los momentos más difíciles para el sector. Ante una situación que se volvía insostenible, los productores apostaron por la organización colectiva como salida. El debate, el trabajo conjunto y la unión derivaron en la creación de una marca propia.
Detrás de «La Soberana» están cooperativas como San Vicente, Eco Vida, Proyectando Futuro y Productores Independientes de Piray, todas nucleadas en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT). En conjunto, el proyecto involucra entre 500 y 600 familias distribuidas en toda la provincia. Parte de la hoja verde proviene también de la comunidad guaraní Aguay Poty, en el municipio de Eldorado.
El modelo productivo es agroecológico: sin agrotóxicos, con 180 días de estacionamiento y secado natural en Misiones. La propuesta busca sostener un precio justo para todos los actores de la cadena y evitar que el valor generado en las chacras escape del sector.
El escenario de fondo es adverso. La desregulación dispuesta por el decreto 70/23 del Gobierno nacional dejó el precio de la hoja verde a merced del mercado, con pagos de entre 150 y 200 pesos por kilo, muy por debajo de los 450 pesos que los productores ya reclamaban en 2024. Frente a ese contexto, Barboza valoró que la organización yerbatera pueda mostrar lo que se puede lograr con gestión y trabajo colectivo, y destacó que el proyecto incorpora el cuidado del suelo, el uso racional del agua y la protección de los bosques y la biodiversidad.
Para la parte operativa, la UTT firmó un convenio con el establecimiento Pérez Hermanos, de San Pedro, que garantiza el acopio, la molienda, el secado y el envasado. En su primera tanda, el proyecto procesó cerca de 60.000 kilos de hoja verde y obtuvo unos 10.000 paquetes de un kilogramo. Los referentes del emprendimiento señalaron que uno de los objetivos centrales es diversificar la producción de las chacras para generar ingresos constantes y reducir la dependencia del monocultivo, que cuando falla empuja a las familias a desprenderse de la tierra.
Al cierre del acto, Carlos Rovira tomó la palabra y subrayó el valor simbólico del momento: ver convivir en el mismo espacio a personas que atraviesan una crisis —que definió como evitable y cuya solución ubicó dentro de la agenda del espacio— con jóvenes que llegan con proyectos y esperanzas. Rovira remarcó que Encuentro Misionero sostiene con cada vez más fuerza una agenda centrada en el crecimiento para las generaciones presentes y futuras.