La yerba mate no encuentra el piso de su crisis. El Semáforo de Economías Regionales que elabora Coninagro correspondiente a mayo de 2026 volvió a ubicar a la actividad en rojo, acumulando así 26 meses consecutivos en situación crítica. El diagnóstico es el mismo que se repite desde abril de 2024: los costos de producción siguen en alza mientras el precio que cobran los productores por la hoja verde permanece estancado.
Según el relevamiento, la tonelada de hoja verde se pagó alrededor de 240.000 pesos en mayo, lo que implica una caída real del 20% frente al mismo mes del año anterior. La superficie implantada se mantuvo en 231.000 hectáreas, y la producción acumulada en los últimos doce meses llegó a 847.000 toneladas, un 3% menos que en el período previo.
El dato que más preocupa a la cadena es la participación del productor en el precio final al consumidor. De acuerdo con Coninagro, en mayo los yerbateros recibieron apenas el 13% del valor del paquete en góndola, cuando el promedio histórico para ese mes se ubica en torno al 25%. La brecha de 11 puntos porcentuales expresa con claridad el deterioro que atraviesa el eslabón primario de la producción.
En cuanto al mercado, el consumo interno se sostuvo en aproximadamente 6 kilogramos por habitante al año. Las exportaciones generaron 127 millones de dólares, con una mejora interanual del 11%, aunque las importaciones también tuvieron peso: alcanzaron 20,5 millones de dólares y durante 2025 representaron el 18% del valor total exportado, una de las proporciones más altas entre todas las economías regionales analizadas.
El Semáforo evalúa 19 actividades a partir de variables de negocio, producción y mercado. En mayo, solo cuatro quedaron en verde, siete en amarillo y ocho en rojo. Junto a la yerba mate, se encuentran en situación crítica el arroz, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, la leche y la mandioca.
Coninagro reconoció que las exportaciones de las economías regionales mostraron cierta mejora en los primeros meses del año, pero aclaró que eso no alcanza para revertir el cuadro de todas las actividades. En el caso de la yerba mate, la combinación de precios deprimidos, costos crecientes y una participación mínima del productor en el valor final sostiene una crisis que ya lleva más de dos años sin resolverse.
Con informacion de AgroMisiones.