La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) publicó su informe mensual correspondiente a junio de 2026, y la yerba mate aparece como el producto con el diagnóstico más grave entre los siete rubros analizados a nivel nacional.
El documento, denominado Monitor de Relaciones Insumo-Producto, mide cuántas unidades de cada producto agropecuario —kilos, litros o toneladas, según el caso— son necesarias para adquirir distintos insumos, costos e inversiones del sector: herbicidas, fertilizantes, fletes, maquinaria y otras variables, hasta completar más de veinte ítems.
Sobre la yerba mate, el informe señala: «La yerba mate presenta relaciones poco favorables tanto en la comparación interanual como frente al promedio de los últimos cinco años. Si bien 2024 y 2025 fueron años complejos para la actividad, 2026 comienza y continúa con registros débiles, sin señales claras de recuperación en el corto plazo».
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con el gasoil. En mayo de 2026 fueron necesarios 9 kilos de hoja verde para pagar un litro de combustible, cuando hace un año ese valor era de 4,6 kilos y el promedio histórico se ubica en 4,3. Eso representa una suba interanual del 97% y un deterioro del 113% frente al quinquenio.
El fosfato diamónico, fertilizante habitual en las plantaciones yerbateras, acumuló una suba del 58% interanual en términos relativos. En cuanto al salario de un empleado rural, en la zafra actual hacen falta 2,8 toneladas de hoja verde para cubrirlo: un 41% más que en mayo de 2025 y un 63% por encima del promedio histórico de 1,7 toneladas. Para adquirir una camioneta, el valor equivale hoy a 202,4 toneladas de hoja verde, un 40% más que el año pasado y un 44% más que el histórico.
El panorama que describe Coninagro se alinea con lo que vienen advirtiendo asociaciones de tareferos y productores de Misiones. Desde la desregulación dispuesta por el Gobierno nacional en diciembre de 2023, que le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la potestad de fijar precios para la materia prima, el valor que se paga por el kilo de hoja verde ronda los 250 pesos, muy por debajo de costos de producción que superan los 700 pesos el kilo.
La pérdida de poder de compra no solo impacta en la economía cotidiana de las familias productoras, sino también en la capacidad de invertir en tecnología y en las tareas culturales necesarias para mantener y mejorar la productividad de los yerbales.