Los días de lluvia intensa que afectan a Misiones no solo complican rutas y puentes: para los pequeños productores, el problema empieza mucho antes de llegar a una vía principal. El barro, los arroyos desbordados y el deterioro de los caminos internos de las chacras están dificultando la salida de la producción, y sus efectos ya se perciben en las ferias francas de la provincia.
Malena Ruiz Díaz, presidenta de la Asociación de Ferias Francas Tierra Colorada, confirmó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que los feriantes siguen llegando a los puntos de comercialización, pero que el impacto climático ya es visible. «Se está notando una disminución en cuanto a la mercadería y los productos», señaló.
La baja no se explica por una interrupción masiva de la llegada de productores, sino por una serie de dificultades encadenadas. El problema comienza en las propias chacras, donde el suelo saturado y los cursos de agua desbordados impiden o encarecen el traslado de la mercadería. Aunque las rutas nacionales y provinciales principales permanecen habilitadas en buena parte del territorio, los accesos a colonias, parajes y las trazas internas de cada explotación son los que generan los mayores obstáculos.
Cuando la lluvia coincide además con el día de feria, algunos productores optan directamente por no salir. Ruiz Díaz explicó que en esas jornadas también cae la concurrencia de compradores y, con menores ventas, el esfuerzo y el costo del viaje dejan de justificarse.
Reponer o reparar esos caminos rurales tampoco es sencillo mientras continúan las precipitaciones. El suelo en mal estado no permite las tareas de mantenimiento y, al mismo tiempo, seguir transitando con vehículos cargados profundiza el deterioro. A esto se suma que los municipios, que habitualmente colaboran con el traslado de algunos feriantes, deben distribuir sus recursos entre múltiples necesidades generadas por las lluvias.
El exceso de agua también golpea directamente sobre lo que puede cosecharse. La humedad persistente favorece la aparición de hongos y enfermedades en los cultivos, y complica tareas habituales como la siembra y el desmalezamiento. Eso puede traducirse, con el tiempo, en una oferta aún más reducida.
Sobre los precios, Ruiz Díaz no anticipó aumentos generalizados, pero advirtió que el primer efecto podría ser la desaparición de promociones y ofertas habituales. «El feriante y el productor siempre tratan de sostener la clientela y también piensan en la situación económica para que el consumidor pueda acceder a los productos», sostuvo. Sin embargo, reconoció que si la oferta sigue cayendo, la relación entre oferta y demanda podría generar algunas subas.
Pese al panorama, las ventas todavía se mantienen. «Hay semanas donde se vende mejor que otras», explicó Ruiz Díaz, quien señaló que los consumidores continúan eligiendo las ferias, aunque con variaciones según el día, el momento del mes y el clima.
La preocupación de los colonos apunta ahora a cuánto tiempo se prolongará el exceso de humedad. Ruiz Díaz relató que un productor le resumió la situación con claridad: en períodos secos, quien tiene reservorios puede compensar parcialmente la falta de agua mediante riego; con el suelo saturado y sin sol, las herramientas disponibles son mucho más limitadas. «Tan perjudicial puede ser la seca o la falta de lluvia como el exceso de lluvia y la falta de sol», explicó. Y agregó: «Cosechan o producen menos».
Entre las recomendaciones que se acercan actualmente a los feriantes figuran el mantenimiento de desagües y canaletas, el uso de coberturas vegetales para absorber la humedad y el refuerzo de los controles de plagas y enfermedades.
En este contexto, el Día de la Madre genera expectativas entre los productores, que comenzaron a preparar mayor oferta de alimentos y elaboraciones con demanda para la fecha. Ruiz Díaz aseguró que los feriantes llegan preparados y confían en que el tiempo acompañe. «Hay expectativas, así que ojalá que el clima acompañe y que los vecinos también vayan a consumir», expresó.
Con informacion de Primera Edicion.