La caída en el consumo de pan que afecta a la industria panadera en todo el país también se siente en Misiones, aunque con algunas particularidades propias de la región. Según informes de las federaciones del sector, el consumo de pan y productos de panadería se redujo a la mitad en el último año a nivel nacional, lo que derivó en el cierre de locales en los principales centros urbanos del país.
En la provincia, el panorama tiene sus propias características. Omar Acosta, presidente del Centro de Industriales Panaderos de Misiones, explicó que la actividad local siempre registra una baja estacional durante los meses de calor, pero que este año la retracción fue mucho más pronunciada de lo habitual.
«En la provincia hace mucho calor y nuestras ventas dependen de eso. Siempre nos baja un 20% la venta a principio de año. Después, cuando empiezan las clases, la situación se recupera y vuelve a la normalidad. Pero este año fue especial porque las ventas bajaron un 40%. Incluso cuando comenzaron las clases, que siempre es un momento de esperanza, las ventas no se recuperaron totalmente, se quedaron estancadas y siguieron bajas», detalló Acosta.
Ese comportamiento se refleja en los mostradores: los clientes compran en cantidades más pequeñas y eligen porciones reducidas para estirar el presupuesto diario. «La gente hoy consume de a cuatro o seis facturitas, según lo que necesiten en la casa. Piden seis o diez pancitos y eso ya es normal. Cambiaron las costumbres. Con respecto a las tortas, ahora hacemos muchas tortas chicas, de un kilo, de 800 gramos o de 600 gramos. Como son chicas, la gente las lleva. Antes nos pedían media torta, y para evitar eso empezamos a fabricar tortas más chicas», describió el dirigente.
Los días de frío recientes trajeron algo de alivio al sector. «Estos días que está fresco, la venta aumentó y se equiparó, por lo que estamos felices. Con cinco días de frío levantó la venta de pan, facturas y todo lo demás. Es normal porque el organismo pide calorías con el frío, pero en general las ventas siguen bajas en comparación con otros años», señaló Acosta.
El invierno es la temporada fuerte para las panaderías, pero los costos fijos amenazan la estabilidad del empleo en el sector. «Estamos en la época de bonanza, el invierno es nuestro fuerte y la venta aumentó estos días; si digo lo contrario sería un necio. Mi deseo sería que haga frío hasta diciembre, pero sabemos que eso es imposible en Misiones. La situación está complicada porque la plata no alcanza. En mi caso tenemos 60 empleados y tendría que sacar por lo menos a 10 trabajadores porque las cargas sociales son imposibles de pagar. Además, por la retracción nacional, todo sigue aumentando: la luz, el gas, el agua, los alquileres, por lo que es difícil sostenerse», advirtió.
En ese contexto, Misiones cuenta con el programa «Ahora Pan», un acuerdo entre el Gobierno provincial y el Centro de Industriales Panaderos que busca contener los precios para el consumidor. A través de ese plan, el Estado subsidia el 50% de la factura de energía eléctrica a las panaderías adheridas, que a cambio se comprometen a vender el kilo de pan francés a un precio máximo de 2.800 pesos.
«Nosotros, por suerte, contamos con el beneficio del ‘Ahora Pan’, por lo que contamos con un precio muy razonable de $2.800 el kilo de pan», destacó Acosta. El dirigente añadió que «a nivel país el promedio está en los $4.000 en lugares equivalentes a Posadas, aunque los precios varían según cada zona, tal como pasa acá».
Según datos oficiales de la provincia, el programa tiene vigencia al menos hasta el 15 de julio, lo que ubica a Misiones entre las jurisdicciones con los valores más bajos del país para este alimento básico.
Con informacion de Primera Edicion.