Más tareas en casa y menos ayuda externa: los kinesiólogos de Misiones ven más pacientes con dolores de espalda

El recorte de gastos en los hogares de Misiones trajo una consecuencia inesperada: más personas con dolores crónicos de cintura y espalda. Según explican profesionales de la kinesiología, muchas familias pasaron a encargarse de tareas que antes tercerizaban —limpieza profunda, jardinería, mantenimiento del hogar— sin contar con la preparación física ni los hábitos posturales necesarios para hacerlo sin lastimarse.

La kinesióloga Trixia Aresti, en diálogo con el programa Sala Cinco del stream de Misiones Online y Radio Libertad, señaló que esta situación modificó el perfil de las consultas en los centros de rehabilitación. Ya no se trata solo de los clásicos dolores vinculados al trabajo frente a pantallas, sino de lesiones provocadas por esfuerzos cotidianos mal ejecutados.

«Muchas de las actividades que antes hacían otras personas ahora, por cuestiones económicas, las propias familias empezaron a hacerlas. Nos pasa mucho el tema de la jardinería, donde para podar no tienen los hábitos correspondientes y posterior a eso les empieza a doler la cintura y la parte alta de la espalda», detalló la especialista.

Aresti explicó que el problema de fondo es la falta de educación postural desde la infancia. Con los años, las personas adoptan posiciones basadas en la comodidad inmediata que terminan sobrecargando la columna. El error más frecuente es flexionar el tronco para levantar o manipular objetos, en lugar de utilizar los miembros inferiores para descender el centro de gravedad, tal como el cuerpo está diseñado para hacer.

Las malas posturas, además de generar desgaste físico, implican un gasto energético constante: el organismo trabaja continuamente para protegerse. Y cuando ese mecanismo se agota, aparece el dolor.

«El dolor es una respuesta nociceptiva. O sea, el dolor es: hiciste esto mal y tengo que demostrar que hiciste mal porque si no vas a seguir haciendo lo mismo. Cuando tengo dolor es porque ya pasé todos mis estadios de defensa; ya el dolor es la máxima situación», graficó Aresti.

A ese escenario se agrega el impacto del uso nocturno de pantallas. Según la kinesióloga, la luz de los dispositivos electrónicos interfiere con el ritmo circadiano e impide que el cuerpo complete sus procesos de recuperación durante el sueño.

«La pantalla es de lo peor. Cuando yo duermo, no solamente estoy recuperando la memoria del día en una porción del sueño, sino que hay otra porción donde me estoy recuperando, crece mi musculatura y se reactiva mi sistema inmunológico», concluyó Aresti, quien recomendó reemplazar las pantallas antes de dormir por lectura con luz tenue para favorecer el descanso profundo.

Con informacion de Misiones Online.