Media sanción para bajar el IVA a la harina y fécula de mandioca: qué propone el proyecto impulsado por diputados misioneros

El proyecto impulsado por los diputados nacionales misioneros Oscar Herrera Ahuad y Yamila Ruiz obtuvo el respaldo unánime en comisión: los 40 legisladores presentes votaron a favor. La iniciativa propone reducir el IVA de la fécula y la harina de mandioca del 21% al 10,5%, igualándola con la alícuota que tributa la harina de trigo.

El punto de partida es lo que sus impulsores describen como una distorsión tributaria: la mandioca en su estado natural, como hortaliza, paga el 10,5% de IVA, pero cuando es procesada y convertida en harina, fécula u otros derivados, esa carga se duplica al 21%. El proyecto apunta a corregir esa diferencia.

La reducción no alcanzaría solo a la materia prima industrializada. También se extendería a los alimentos elaborados total o parcialmente con estos insumos: panificados, premezclas, fideos, galletitas, productos de pastelería y otros derivados de la mandioca.

«Voy a comprar una galletita hecha a base de trigo y tributo el 10,5%, pero voy a comprar una galletita en base a harina o fécula de mandioca y tributo el 21% del IVA. Esa disparidad es la que pretendemos corregir para lograr una equidad fiscal para todos los argentinos», señaló la diputada Ruiz.

Uno de los ejes centrales de la propuesta es el acceso a alimentos para personas con celiaquía o intolerancia al gluten. Los fundamentos del proyecto sostienen que quienes necesitan una dieta libre de gluten no eligen esos productos por preferencia sino por condición de salud, y que la diferencia de precios respecto de los alimentos convencionales representa una carga adicional.

Herrera Ahuad puso números concretos sobre la mesa: mientras un kilo de pan elaborado con harina de trigo puede rondar los 4.000 pesos, uno producido con premezclas aptas para dietas sin gluten puede ubicarse entre 15.000 y 30.000 pesos. «El castigo de la genética a esa persona lo lleva también al castigo impositivo», planteó el legislador. El diputado tucumano Pablo Yedlin también destacó durante el debate esta dimensión sanitaria de la iniciativa.

El segundo eje es productivo y tiene a Misiones en el centro. La provincia concentra alrededor de 10.000 productores de mandioca, en su mayoría agricultores familiares con explotaciones de entre dos y veinte hectáreas. Además, reúne los 11 establecimientos feculeros relevados en todo el país.

«Lejos de los latifundios, lejos de las grandes producciones de granos que marcan el PBI de la Argentina, esto es también mirar en una ley federal», sostuvo Herrera Ahuad. Desde esa perspectiva, la reducción del IVA es planteada como una herramienta para fortalecer la demanda, mejorar la competitividad y sostener el empleo rural en la región.

Según los fundamentos de la iniciativa, la producción anual del sector ronda las 18.000 toneladas. Por su escala, sus impulsores consideran que el impacto fiscal para el Estado nacional sería acotado, mientras que el efecto sobre las economías regionales y los consumidores podría ser significativo.

El proyecto reunió adhesiones de distintos bloques. El diputado misionero de La Libertad Avanza Diego Hartfield reconoció diferencias políticas con Herrera Ahuad pero justificó su voto: «Quizás en Misiones políticamente estamos en la vereda opuesta», dijo, aunque aclaró: «Siempre que sea un proyecto para bajar un impuesto, nosotros vamos a acompañar».

El diputado Germán Martínez confirmó el respaldo de su bloque y consideró que la propuesta es atendible tanto desde la perspectiva tributaria como desde la sanitaria. Eduardo Falcone, por su parte, destacó el posible efecto sobre las pequeñas y medianas empresas vinculadas con la actividad: «Me parece importante la baja de impuestos que se alinea con la alícuota del trigo», afirmó, y agregó que la medida puede generar «un impulso a la producción de las PyMEs de Misiones».

Con la media sanción en comisión, el proyecto avanza ahora hacia el tratamiento en el recinto de la Cámara de Diputados. Si se convierte en ley, el desafío siguiente será que la reducción impositiva se traslade efectivamente a lo largo de la cadena y llegue al precio final que pagan los consumidores.