Milei estuvo en Misiones, ignoró la protesta yerbatera y Sturzenegger descartó revisar la desregulación

Javier Milei visitó Misiones por primera vez desde que asumió la presidencia y eligió Puerto Iguazú como sede para cerrar la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Su discurso duró más de una hora y giró en torno a la política macroeconómica: equilibrio fiscal, inflación, apertura comercial y funcionamiento del crédito. La provincia en la que estaba parado apenas apareció en su exposición al inicio, cuando agradeció la invitación y dijo que era «un placer estar en Misiones, una provincia con tanto potencial productivo».

Afuera del hotel, los productores yerbateros habían organizado una movilización para intentar que su reclamo llegara al Presidente. Llegaron con tractores, camionetas y carteles, y se ubicaron al costado de la ruta por la que debía transitar la comitiva presidencial. La crisis que atraviesa el sector —marcada por el derrumbe del precio de la hoja verde y la desregulación del mercado— quedó completamente ausente del discurso de Milei.

Las restricciones de seguridad impidieron el ingreso de una delegación amplia al hotel. Solo una persona fue autorizada: Jorge Skripczuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, quien logró entregar una nota dirigida al Presidente a su secretaria privada. El documento expone la situación de los pequeños y medianos productores y solicita una intervención del Gobierno nacional frente al deterioro del valor de la materia prima. Más allá de eso, el sector terminó la jornada sin respuesta pública ni precisiones sobre si la Nación analizará los pedidos planteados.

Antes del discurso presidencial, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sí abordó el tema yerbatero. Ratificó la política aplicada sobre la cadena y descartó revisar la desregulación que le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la facultad de fijar los precios de la materia prima. Afirmó que la actividad registra niveles récord de producción y exportaciones, y que el futuro del sector pasa por ampliar los mercados externos. Aseguró que el Gobierno está «100% a disposición de la industria para el desarrollo de los mercados de exportación», pero rechazó intervenir en el precio interno.

El ministro provincial del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, respondió con dureza. «Federico Sturzenegger habla de la yerba desde el desconocimiento absoluto de lo que está pasando en las chacras de Misiones», afirmó. Sobre el argumento de que la desregulación permitió sincerar el valor de la materia prima, López Sartori fue tajante: «No: lo que sinceró fue quién tiene el poder y quién paga el costo».

El funcionario provincial cuestionó que el análisis nacional se enfoque en el crecimiento industrial y las exportaciones sin atender la pérdida de rentabilidad de los productores ni las condiciones de los tareferos. «Habla de una industria pujante y de conquistar el mundo, pero se olvida de algo elemental: sin productor, sin tarefero no hay industria, no hay yerba y no hay nada para exportar», advirtió. Y agregó: «Un modelo donde la industria podría crecer mientras se funde el que produce no es desarrollo: es concentración». Cerró con una definición sobre la posición del Gobierno provincial: «Nosotros estamos del otro lado: con el productor misionero. Y lo vamos a defender aunque en Buenos Aires les moleste».

El diputado provincial del Partido Agrario y Social (PAyS), Cristian Castro, también cuestionó el argumento exportador de Sturzenegger. «Habla de exportaciones y casi el 90% es Siria. Las exportaciones a ese país no crecieron por gestiones del Gobierno de Milei, sino por una cuestión exógena que tiene que ver con el proceso de paz de ese país después de la Primavera Árabe, que llevó a consolidar esa situación de paz y estabilidad económica», señaló el legislador.

Desde el sector productivo remarcan, además, que el crecimiento de las exportaciones no se traduce automáticamente en mejores ingresos para todos los integrantes de la cadena, y que una suba en las ventas externas no garantiza que el productor reciba un valor suficiente por el kilo de hoja verde.

En su exposición ante los empresarios y referentes financieros, Milei ratificó que no modificará su política fiscal ni monetaria durante el año electoral. «No voy a cambiar ni la política fiscal ni la política monetaria. Voy a seguir con equilibrio fiscal y voy a seguir apretando la cantidad de dinero hasta derrotar la inflación», afirmó. Al defender la apertura económica, lanzó frases que resonaron en el contexto de la protesta que se desarrollaba a metros del hotel. «Una es patalear. Estamos llenos de gente ruidosa que patalea por todos lados, que se queja», dijo al referirse a los sectores afectados por las reformas. Y agregó: «Si ustedes quieren hacer un omelette o una tortilla, tienen que romper los huevos. Lamentablemente, es así».

Con informacion de Primera Edicion.